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sábado, 27 de junio de 2015

Una dura despedida

Ha llegado el momento de decirnos adiós. Tengo que escribirlo porque no me creo capaz de decirte todo esto a la cara. Sabes que lo mío siempre ha sido escribir, soy mucho mejor expresándome en un papel que con las palabras que salen de mi boca.
Se acabó. Pero no te preocupes, vas a estar mejor sin mí, esto puede sonar a tópico, pero en este caso lo digo porque es verdad. Puede que al principio te cueste un poco, puede que al principio me eches un poco de menos, pero será un falso sentimiento. Tu vida son tus amigos, aférrate a ellos, y en menos tiempo del que te des cuenta ya habrá pasado todo y me recordarás muy vagamente como un buen recuerdo. Estás mejor sin mí porque conmigo no estás, no existes, no eres tú. Nos hemos entendido un tiempo pero los dos sabemos que en realidad no nos entenderemos nunca. No te preocupes por mí, estaré mal al principio, lo has sido todo para mí, pero aprenderé a recordarte sin derramar lágrimas, aprenderé a hacer que el recuerdo no duela tanto como duele escribir estas palabras. Cuando te vea por la calle querré ver una sonrisa feliz y sé que la conseguirás sin mí.
Puede que lo que ahora crees que sientes por mí te impida ver todo esto, pero de verdad sé que estarás bien. Aun así, no olvides que te he querido más que a nada y que probablemente nunca pueda dejar de quererte.


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miércoles, 3 de junio de 2015

Lágrimas

Se puede llorar de muchas formas. Se puede llorar de alegría, de tristeza, se puede incluso llorar de emoción, llorar de alivio o de miedo. Las lágrimas salen de nuestros ojos con una composición distinta cada vez que lloramos. Son lágrimas amargas cuando perdemos a un ser querido, pero son lágrimas acarameladas cuando nos reencontramos con alguien a quien echábamos de menos. Se puede llorar por muchas razones, sin embargo, Lúa ha descubierto una nueva. Hoy lloraba y no sabía por qué, no estaba triste, no lloraba por una muerte, no lloraba de risa ni tampoco estaba asustada. Aún así, las lágrimas resbalaban por sus mejillas. No sabía por qué lloraba, ella estaba contenta, tiene una familia a la que quiere, unas amigas que venera y un novio al que adora. Entonces se ha dado cuenta. Lúa lloraba de amor. Sí. También existen las lágrimas de amor. Su composición es más compleja que ninguna: albergan la posibilidad de perder a alguien, miedo a que algo salga mal; tienen alegría, pero también tienen tristeza. Hoy Lúa se ha dado cuenta, ha descubierto que se puede llorar de amor, y aunque sea llorar, son las lágrimas más dulces que ha probado nunca.



Publicado en TheIdealist  http://www.theidealist.es/lagrimas/


domingo, 28 de diciembre de 2014

Nos guste o no, es Navidad

     A muchas personas no les gusta la Navidad, opinan que ablanda los corazones y que la solidaridad y el amor son sentimientos de todo el año, no van por épocas. Opinan que las personas no son ellas realmente en Navidad, que la gente que es solidaria lo es siempre y los que son cariñosos o desean decir te amo lo hacen independientemente del mes en el que estemos.

    Estoy de acuerdo, en parte. Claro que son sentimientos de todo el año, claro que las personas cariñosas pueden serlo siempre y claro que la solidaridad está presente sea el mes que sea. Sin embargo, creo que es necesario, no tiene por qué ser la Navidad, pero creo que el ser humano necesita una época en la que exprese más que nunca, en la que pueda soltar lo de todo el año. La Navidad no está hecha para las personas solidarias, cariñosas o que expresan su amor normalmente. Todo lo contrario, la Navidad está hecha para esas personas tímidas, hurañas o vergonzosas, está hecha para aquellas personas a las que no les sale un "te quiero" sin un empujoncito, está hecha para aquellas personas que durante el año no encuentran el momento de hacer un acto solidario, aquellas personas que desgraciadamente necesitan una razón para hacerlo. 

     Igualmente podría ser otra época del año u otra razón, pero ha sido así, ha sido a finales de año y ha sido la Navidad. Ha sido diciembre, ha sido el momento de hacer el balance del año, el momento de desear un año nuevo igual o mejor que el anterior, bueno igual no, siempre mejor. Ha sido el momento de reunir a la familia, el momento de reencontrarse con seres queridos. A lo mejor también la Navidad es el empujoncito para pedir perdón, ese perdón que nos cuesta tanto el resto del año, el empujoncito para recuperar viejas amistades. Ha sido diciembre y la magia del invierno, ha sido la nieve y el frío que te empuja a quedarte en casa, rodeado de un buen fuego y de las personas allegadas. Ha sido la Navidad y el poner el árbol con tu familia mientras escuchas villancicos, ha sido el momento de revivir tradiciones, el momento de dar regalos y el momento de recibirlos. Ha sido finales de año y el espíritu de empezar uno nuevo, el momento de tomar las uvas discutiendo con tu familia en qué canal verlas, y el momento de reír a la 1 de la mañana cuando llegue el año nuevo a Canarias.

     Nos guste o no, es Navidad, es invierno y es diciembre. Y ya que todos los años de nuestras vidas viviremos esta época, va a ser mejor que nos vayamos acostumbrando.


Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo.

martes, 18 de noviembre de 2014

En España está vuestro hogar.

Dos años fuera de casa, 
dos años creando un nuevo hogar. 
Vosotros sois los valientes, 
que tuvieron que marchar.

Aunque las cosas sean difíciles, 
 siempre las sabéis solucionar, 
porque cuando estáis los dos juntos, 
todo lo podéis afrontar.

Aquí os echamos de menos,
y a veces no podemos evitar llorar,
pero sabemos que en UK,
no os queda nada por dominar.

Otro año más os desamos,
lo mejor que podemos desear,
pero no olvidéis nunca,
que en España está vuestro hogar.

domingo, 26 de octubre de 2014

Una sonrisa vale más que mil palabras

No sé por qué quiero escribir, no sé por qué necesito escribir, a veces parece que escribiendo las cosas se hacen realidad, parece que si plasmas tus deseos en un papel o en la pantalla de un ordenador alguien los va a leer y va hacer que se cumplan. Otras veces no son deseos lo que plasmas, otras veces simplemente no te crees lo que sientes, y parece que si lo escribes se hace realidad, parece que si transformas los sentimientos en palabras es que son verdaderos, es que de verdad los sientes. 

Y es que lo complicado es eso; transformar los sentimientos en palabras. Eso es lo realmente difícil, porque, ¿cómo describo esa sonrisa estúpida que se me dibuja sola en la cara cuando me dices lo guapa que estoy? Cómo ser capaz de expresar con palabras el sentimiento que recorre todo mi cuerpo cuando me susurras al oído, cómo explicar con simples caracteres el vuelco que me da el corazón al saber que son tus brazos los que me rodean la cintura en un abrazo sorpresa. 

Cómo puedo hacer entender que las lágrimas que recorren mis mejillas cuando escribo esto son lágrimas de pura felicidad, cómo puedo yo demostrar que llorar no siempre es malo, que llorar me desahoga, que llorar de amor, de felicidad, es un sentimiento tan placentero como el del beso más deseado. Cómo puedo yo explicarte que mi amor por ti sobrepasa cualquier límite ahora mismo, cómo puedo expresar mi amor con un simple verbo. 

Y es que a lo mejor el problema es que no existen palabras para tales sentimientos, no existe suficiente conocimiento humano para que esta sonrisa y estas lágrimas se conviertan en palabras, porque simplemente una sonrisa vale más que mil palabras.




miércoles, 18 de junio de 2014

Te crees fuerte pero no lo eres

Es lo mismo de siempre, la misma historia, no importa que te esfuerces en cambiarlo, que intentes por todos los medios que la próxima vez no ocurra lo mismo, pero ¿sabes qué? Ocurre. Porque te crees valiente, crees que eres fuerte, pero lo cierto es que él es tu debilidad, y que no importa lo mucho que luches por separarte de él, la tierra es redonda, siempre vuelves a necesitarle. Da igual lo que te alejes, da igual que mates el tiempo con amigos, películas o helado de limón, él está siempre en tus pensamientos.

Y te das cuenta de que ese es el problema, está en tus pensamientos, pero no está ahí a tu lado, porque él sí es fuerte, sí sabe alejarse de ti, al contrario que tú, el sí puede estar sin ti. Y te planetas tantas cosas… te recomiendas a ti misma cosas que no puedes hacer, cosas de las que sabes que no eres capaz, no eres capaz de acabar con todo, de alejarte tú de él, no eres capaz de decirle "no te necesito" porque la realidad es que lo necesitas más que a nada.

Llegan las lágrimas, lágrimas de amor y tristeza, pero sobre todo lágrimas de frustración y confusión, no saber qué hacer es lo peor, no saber qué es lo mejor. Cuanto darías por viajar en el tiempo, visitar a tu yo del futuro, y saber qué decisión deberías tomar, pero la realidad es que es el ahora, el presente y que no tienes ni idea de lo que debes decidir.

Y así, otro día más, la historia se repite, mañana volverá a ocurrir, volverás a pensar todo esto, seguirás sin saber que hacer, esperando que un día la decisión correcta explote dentro de ti.


martes, 8 de abril de 2014

La mejor manera de morir es haber vivido

        ¿Cómo tratar el tema de la muerte con un niño si todavía como adultos nos cuesta entenderlo? Quizá el problema sea ese, que intentamos entenderlo, intentamos controlarlo todo y la muerte es algo incontrolable, algo ajeno a nosotros que no avisa. Nos sentimos tan frustrados, tristes y enfadados con el mundo cuando perdemos un ser querido por no haber tenido la oportunidad de despedirnos, nos arrepentimos de haberle dicho esto o no haberle dicho aquello. Ponemos en un pedestal a aquellos que ya no están, y no es que no se lo merezcan después de fallecer, pero, ¿acaso no lo merecían estando con vida? ¿Por qué no le dijiste lo mucho que le querías cuando tenías oportunidad? ¿Por qué esperas y sigues esperando hasta que ya no hay remedio? Cometemos este error todos los días, todos los seres humanos, generación tras generación seguimos cometiendo el error de pensar que la muerte nos avisará, que la veremos venir, que veremos acercarse su túnica negra para amablemente pedirnos que la acompañemos. Pero no, no es así.


            Por eso yo creo que el mejor punto de vista para tratar la muerte con los niños es enseñarles la vida, hacerles entender que para morir tenemos que vivir, y que la vida es amar, respetar y disfrutar. Que no se queden con ganas de hacer algo, de dar las gracias o de pedir perdón. Que no esperen al último momento o a la próxima vez para decir a alguien aquello que desean, porque quizá no haya "próxima vez", y entonces les embargará el sentimiento más horrible y sin remedio: el arrepentimiento.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Un olor de finales de invierno

El cielo está azul, pequeños algodones blancos rompen su uniformidad, pero no deja de verse igual de hermoso. El sol brilla con gran intensidad, no para dar un calor insoportable sino para llenar nuestra vida de luz y así iluminar nuestra sonrisa. Incluso podemos oír a los pajaritos felices, entonando sus agudas melodías, se hablan entre ellos, unos a otros se preguntan y contestan, y con sus conversaciones ponen música de fondo a nuestra vida. Los niños ya juegan en el parque, sus madres les piden que no se alejen y que tengan cuidado pero ellos no escuchan, solo disfrutan de los rayos de sol y de la comodidad de no necesitar el abrigo. Disfrutan por fin de poder salir a jugar a la calle. También los ancianos salen a pasear y con sus bastones recorren distancias impensables en los fríos y lluviosos días de hace unos meses. El horizonte parece estar más lejos que de costumbre, conforme sale el sol, la línea del horizonte se aleja para dejarnos ver más allá y permitirnos imaginar mucho más lejos todavía. La hierba está muy verde y hoy ese verde está más vivo que nunca, las briznas brillan a la luz del sol del mediodía y suavemente bailan al son de la brisa que las mece. Algunas parejas salen a pasear, disfrutan del buen tiempo y muestran su amor a la naturaleza, que juega alborotando el pelo de ella para que luego él se lo coloque con dulzura detrás de su oreja, y tras un beso cariñoso, tímido, sincero, siguen paseando de la mano bajo el agradable sol de Marzo. Las primeras flores empiezan a asomar en las ramas de los almendros, pequeñas flores blancas y rosas, vergonzosas salen poco a poco, primero unas, las más valientes, pero pronto se ven acompañadas por toda una copa tintada de blanco. Los viadantes disfrutan de su olor, y se impregnan con la tranquilidad que este desprende. Los alérgicos maldicen no poder disfrutarlo, sin embargo, incluso ellos se acercan hasta las flores pues no pueden permitirse perderse tal perfección de la naturaleza, solo una vez, un poquito y muy rápido, pero lo suficiente para llevarse consigo un olor inolvidable, un olor a finales de invierno, un olor que anuncia la llegada de la primavera.

jueves, 6 de febrero de 2014

Las pequeñas cosas de la vida

¿Os imaginais disfrutando de las pequeñas cosas de la vida? Posiblemente estéis pensando que ya lo haceis... pero lo más probable es que esteis equivocados.

Vivimos atados a un reloj, un reloj que desgraciadamente no cuenta cada minuto que disfrutamos sino cada segundo que "perdemos". Y es que este reloj nos marca la vida, nos establece unos horario estrictos que debemos cumplir o perderemos nuestro trabajo, llegaremos tarde a clase o quizá incluso se nos olvidaría el día en que vivimos, ¡qué tragedia!

Disfrutar de las pequeñas cosas de la vida no es relajarte leyendo en el metro camino de la universidad, porque es un estado de relajación falso, en realidad estás en tensión para bajarte en la parada correcta porque si te pasas la estación te frustrarás, tendrás que bajarte y coger el metro en sentido contrario para recorrer las paradas que te hayas pasado, bajarte e ir corriendo para no llegar tarde a clase, todo el rato pendiente de ese reloj que te dirige la vida.

Disfrutar los detalles del día a día no es darte un respiro tomándote un café entre informe e informe en la máquina de la oficina, porque estás pensando en todo lo que te queda por hacer, estás pendiente de cuándo viene tu jefe, y una vez más, estás pendiente de ese reloj que te dirige la vida.

Disfrutar las pequeñas cosas de la vida no es llegar a casa del trabajo, comer con prisas y seguir trabajando en casa, mintras una niñera u otra persona se hace cargo de tus niños porque trabajas demasiado y no tienes tiempo para ellos, siempre pendiente de ese reloj que te avisa de cada conferencia y cada viaje, ese reloj que, una vez más, es quien dirige tu vida.

Para disfrutar de verdad las pequeñas cosas de la vida lo que tenemos que empezar a hacer es muy sencillo, se trata simplemente de VIVIR.

Vivir es sentir la lluvia en nuestra piel, dejar que moje nuestro pelo mientras cae por nuestra cara. Es reírnos de nuestros errores en vez de arrepentirnos porque se nos ha olvidado el paraguas. Vivir es escuchar los latidos de nuestro corazón, sentirnos vivos y respirar profundamente orgullosos de poder disfrutar un día más. Vivir también es estar enamorados, y sentir cómo se nos acelera el corazón al ver a esa persona. Vivir es gozar cada minuto en compañía de nuestras amistades y nuestra familia. Vivir es coger de la mano a quien queremos cuando nos apetece, y decir a esa persona especial que la amamos, sin importarnos lo que venga después, es no tener miedo al rechazo o a equivocarse. Vivir es llevar a un niño pequeño al parque y disfrutar de su infancia, e inconscientemente anhlear la nuestra.

Pero vivir es muchas otras cosas. Vivir también es derramar lágrimas, es estar triste o estar enfadado. Vivir también es cometer errores y aprender de ellos. Vivir también es sufrir de desamor y estar enfadado con el mundo cuando parece que nada te sale bien. También es fallar en aquello que queríamos conseguir, pero también es volvier a intentarlo y no rendirse.

Y aunque no queramos reconocerlo, vivir también es morir, y por ello tenemos que disfrutar las pequeñas cosas de la vida, porque cuando ya no podamos hacerlo, será cuando nos arrepintamos, y, ¿sabéis qué? En ese momento ya no habrá vuelta atrás.


miércoles, 22 de enero de 2014

Lo tienes todo, y temes quedarte con nada

   Lo tienes todo, eres feliz (para los que creen en la felicidad); tienes buenos amigos, y digo buenos, no muchos; tienes una familia que te apoya y no te falta de nada; estudias lo que te gusta, o al menos lo que te gustará en un futuro, es necesario el sacrificio para alcanzar la meta deseada; incluso tienes amor. Tienes esa persona especial para ti, sin la cual no podrías vivir, a la que quieres con todo tu corazón, y en la que piensas cada día cuando te despiertas y cada día cuando te vas a dormir, es esa persona que llegó un día a tu vida y ya no sabes cómo scarla, pero es que en realidad no quieres sacarla, quieres que se quede a tu lado hasta que te duermas por la noche, quieres que sea la que encienda una vela en tus días oscuros y quieres que sea la que te de la mano cuando tengas miedo de saltar. Es esa persona a la que le debes la mayoría de tus sonrisas, y la culpable de alguna de tus lágrimas, pero no es malo, porque esas lágrimas son parte de vosotros, son parte de lo más importante, y como decíamos antes, es necesario el sacificio. 

   Entonces tienes un día como hoy, en el que ves a esa persona especial y lo único que haces es malgastar el tiempo con ella echándole en cara cosas que no hace, o cosas que dice. Esas cosas de verdad te molestan pero no es el mejor día para decirlas, porque este día estás especialmente "skfdjkveivhjdfj" y si no has podido estudiar en toda la tarde lo último que tienes que hacer es ponerte a decir cosas malas a la persona que quieres, porque entonces todo empeora, y ni siquiera esa persona especial puede consolarte.

   Quizá, si eres de lágrima fácil, cuando esa persona se haya ido y ya nadie más te pueda ver, te pongas a escribir las cosas que sientes, y las lágrimas caigan sobre el teclado de tu ordenador o nublen tu vista en la pantalla. Lo peor de todo es no saber qué ocurre, no saber qué narices pasa por tu interior, tienes tantos sentimiento acumulados que no sabes ni siquiera plasmarlos en palabras, solo tus lágrimas saben lo que es, pero caen antes de poder preguntarles. Sorbes por la nariz, y te restriegas los ojos rojos, si alguien te viera diría que estás realmente triste, pero no lo estás... o sí, lo peor es no saberlo. 

   Lo tienes todo, pero sin embargo no puedes parar de llorar, no sabes qué hacer, no sabes cual es la decisión correcta, y no sabes cuál es el siguient camino que debes tomar, pero quieres que sea a su lado. Te planteas dejarlo todo, pero sabes que no puedes, piensas en dejarlo todo para que esa persona venga a por ti, para saber que te quiere de verdad, entonces te volverías a quedar con él.. pero no puedes hacer eso, porque tienes miedo de que nunca vaya tras de ti, de que no te siga, de que de verdad de repente puedas perderlo todo y quedarte con nada. Y entonces tu mundo se derrumbaría porque eres débil, y no eres nada sin esa persona, te da rabia, pero es verdad, te gustaría pensar que lo superarías, pero de verdad no sabes si lo harías. 

   Simplemente te tumbas en la cama, e intentas no pensar en nada, mientras las lágrimas cesan poco a poco, mañana será otro día, uno mejor sin duda, y vivirás la vida como de verdad se merece, disfrutando de los pequeños momentos, y disfrutando al máximo de aquello que amas... porque sinceramente piensas que el amor es lo que da sentido a la vida.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Ya estás preciosa

   Sábado por la noche. Le vas a ver. Te apetece que te vea especial. Te apetece que sus primeras palabras sean qué guapa estás. Te cepillas el pelo. Hoy vamos a alisarlo, así te verá diferente. Te pintas los ojos: la raya, un poco de rímel y algo de sombra, pero no demasiada, no le gustan las chicas muy maquilladas. Mierda, un grano adolescente, intentas taparlo con algo de maquillaje, pero en realidad no te gusta echarte este maquillaje, y seguro que a él tampoco, te lo quitas. Sí, se ve el granito, lo siento, tienes 18 años y estas cosas pasan. Continuas la labor de belleza. Toca vestirse: medias negras con lunares, jersey con cuello de pico color marrón clarito, es nuevo, aunque probablemente no se dé cuenta, no importa, sigues con una falda vaquera de volantes, muy mona, tu favorita, y a él le gustan las faldas. Y lo último, con lo que sabes que acertarás: unas botas altas negras de cuero y con un poco de tacón. Un bolsito pequeño a conjunto con las botas en el que no cabe más que el móvil, la cartera y las llaves, suficiente. El pelo liso cae sobre tus hombros y demasiado pegado a la cara, no te gusta llevar el pelo en la cara, esta diadema negra con un pequeño lazo es perfecta. Por último, el abrigo, estamos en Noviembre, hay que abrigarse. Uno azul marino que te parece de vestir. 

   Ya estás preciosa, y perfecta para causar impresión, Incluso estás nerviosa, aunque solo hace una semana que no lo ves. Un WhatsApp, un mensaje suyo que te avisa de que viene, sales a la puerta de tu casa, y en menos de 2 minutos estás montada en su coche, a su lado, recibiendo un pequeño beso en los labios.

sábado, 26 de octubre de 2013

Ni puedo ni quiero.

Claro que lo he pensado, quién en su sano juicio no formula cientos de hipótesis en su cabeza. Pues sí, lo he pensado cientos de veces, y no por eso te quiero menos, de hecho creo que cada vez que lo imagino te quiero un poco más. Creo que cada vez que me imagino sin ti el mundo se me cae encima, ya nada tiene sentido y veo la vida en blanco y negro. Pero luego, afortunadamente, descubro que todavía te tengo a mi lado, y entonces la vida vuelve a ser color de rosa, nada de lágrimas amargas sino sonrisas de plena felicidad.

Claro que lo he pensado muchas veces, cómo sería mi vida sin ti, qué pasaría el día que me dejaras, o qué pasaría si fuera yo quien acabara esta maravillosa relación. No quiere decir que de verdad esté pensando en dejarte, solo quiero imaginar cómo sería mi vida, y después de pensarlo me doy cuenta que no podría dejarte, porque no puedo vivir sin ti. No concibo un mundo en el que tú no estés junto a mí, no soportaría verte y saber que no eres mío, que no tengo nada que ver contigo, y que lo único que compartimos son recuerdos. No soportaría salir de tu vida ni que tú salgas jamás de la mía.

No puedo vivir sin ti, ni puedo ni quiero.


TE AMO

jueves, 19 de septiembre de 2013

Un vagón de tren y miles de historias

    Me siento en un vagón de tren, y entonces me doy cuenta de que a mi alrededor no solo hay personas sentadas en incómodos asientos, sino que estoy rodeada de decenas de destinos diferentes, cientos de pensamientos... estoy rodeada de historias.

   Me pongo a observar a mi alrededor y es curioso como las personas más jóvenes aprovechan el viaje en metro para entretenerse de alguna manera, no están quietas, aprovechan cada minuto del viaje para algo: unas leen, otras estudian, otras chatean, otras escuchan música... Sin embargo, aquellas personas que ya tienen el cabello plateado o incluso color nieve, van tranquilas, mirando por la ventana, sus tareas ya no van tan apresuradas, ya no tienen prisa, sus pasos son tranquilos, sus vidas ya no son una carrera, sino que se han convertido en un agradable paseo.

   Un chico joven sentado en frente de mí escucha música con sus auriculares proveniente de algún aparato que no veo, pues está en su bolsillo. Él la escucha, pero es como si yo la escuchara también, yo y el resto del vagón pues va haciendo el ritmo de sus canciones con los nudillos sobre el asiento. Él siente la música que escucha de verdad, es posible que toque la guitarra, ahora está tocando una imaginaria, con los ojos cerrados rasga las cuerdas en el aire. Quizá en su cabeza esté en medio de un gran concierto, cuando abra los ojos volverá a la realidad, de momento, él disfruta, mejor permanecer en su propia realidad. Diría que está escuchando rock o heavy metal, pero las apariencias engañan y a lo mejor está escuchando algo de música clásica o flamenco incluso.

   A su lado va otra chica, más tranquila, de origen marroquí, pues un velo le cubre la cabeza, bien maquillada y sonriente mira por la ventana, pero de repente el paisaje exterior se vuelve oscuridad, ya no se ve nada pero ella no aparta la vista de la ventana, esta oscuridad no puede durar siempre, y tiene razón, porque poco después llegamos a una estación, la luz ya no es la del sol sino que es artificial, pero le deja ver el nombre de la estación, entonces reacciona y por primera vez aparta la vista de la ventana, me pide paso y sale. Una historia sale del vagón de tren y otras tantas entran, otra historia que se cruza en mi vida, quizá deje huella o quizá no, o quizá la deje y no me dé cuenta hasta que sea necesario, o quizá nunca me dé cuenta y esa historia se me olvide al dejar de mirarla.

   Un cambio de tren, todas las historias cambian conmigo, pero hay tantas juntas que nos mezclamos y perdemos a lo largo del andén. Cuando entro al nuevo vagón y me siento, para mi sorpresa, el chico del concierto vuelve a estar a mi lado, vuelve a cerrar los ojos y siente su música, solo espero que no se pase la estación donde debería bajarse. 

   Poco después le pierdo, pues llego a mi destino, me bajo del tren, me despido de todas esas historias con una sonrisa y me siento en un banco del andén. Todos se extrañan de que no me vaya, se extrañan más cuando ven que dejo pasar un tren, y otro, y otro más. Yo los observo y escribo, y le busco con la mirada. Tan solo estoy esperando esa historia que corresponde con la mía, la historia me complementa. 

   Simplemente espero esta historia: la que acaba de llegar y me ha saludado con un dulce beso en los labios.

lunes, 13 de mayo de 2013

¿Por qué no disfruté la vida?

   Hoy en día la televisión ocupa una parte sustancialmente importante en la vida cotidiana y social de las personas. Desgraciadamente, todos pasamos demasiado tiempo en compañía de este aparato.

   Nos levantamos por la mañana y vemos el telediario mientras desayunamos sin apenas saborear lo que comemos, pasamos todo el día fuera de casa estudiando o trabajando, volvemos y vemos alguna serie estúpida durante la comida, por la tarde algún programa donde observamos a gente gritándose unos a otros, y alguna otra serie policíaca con violencia y asesinatos antes de dormir. Si hay suerte y quedamos con algún amigo, probablemente vayamos al cine o veamos una película en casa, y el comentario al terminarla será toda la relación que tengamos con otras personas. 

   Debemos abandonar por un momento esa caja mágica que nos absorbe la vida y sustituye nuestras experiencias por experiencias virtuales. Salir a la calle, sentir cómo nos moja la lluvia o acariciar la hierba de un parque debería ser siempre real. No deberíamos ver esa preciosa velada romántica a través de una pantalla, sino llamar a esa persona especial y crear la nuestra.

   Algún día nos daremos cuenta de lo que estamos perdiendo. Algún día, estando sentados en el sofá, cuando ya no podamos salir a correr y saltar porque tengamos demasiados años encima, nos arrepentiremos y nos preguntaremos: ¿por qué no disfruté mi vida en vez de observar la de personajes ficticios en la pantalla de la televisión?

domingo, 5 de mayo de 2013

Feliz día de la Mamá

Esa mujer que te da la vida,
aquella que lucha por ti, 
esa que merece ser querida,
esa sin la que no puedes vivir.

La que dirige tus primeros pasos,
saca tus primeras sonrisas,
la que te ayuda a dar saltos,
la culpable de tu alegría.

Esa que aprende contigo,
que vive de cerca tu infancia,
esa de la que eres amigo
porque te saca de las malas rachas.

La que te ayuda a formarte,
aquella que cultiva tus logros,
y a costa de mucho besarte,
saca de tus pesadillas a los ogros.

Aquella que aunque te alejes,
nunca se irá de tu lado,
la que cruzará el mar para verte
porque eres "lo mejor que le ha pasado".

La que siempre te hará feliz
y aunque parezca que ya no está
siempre estará dentro de ti,
porque es la mejor mamá.

martes, 23 de abril de 2013

Feliz día del Libro

Feliz día del libro a aquellos que aman leer..

Lee
Mi más sentido pésame a los que no lo hacen, porque sin libros estamos muertos.

miércoles, 17 de abril de 2013

Cúmulo de emociones

  Uno de esos días que sientes un cúmulo de sentimientos indescriptibles dentro de ti. Algo que ni tú mismo sabes explicar... "¿Qué es esto? ¿Por qué me siento así?"

   Sabes qué ha pasado en el día, desde que te has levantado, y no encuentras una razón por la que puedas estar así... Quizá sea ese el problema, quizá no haya "una" razón, quizá sa una acumulación de razones qye has ido soportando, pero sin llegar a superarlas. Por eso llega el día en que salen fuera y te confunde a ti mismo, no caben dentro de ti y explotan hacia fuera, haciéndote consciente de su existencia. Salen la ira, la tristeza, la furia, la pena, la frustración... Incluso salen lágrimas de tus ojos.

    Entonces llega el peor momento, el momento en el que pagas todo eso con la persona equivocada, con la que no tiene culpa de nada, con la que menos se lo merece. Lo pagas con la persona que poría ayudarte. Le haces daño y te abandona, te abandona por un momento, por un instante que a ti te parece eterno, por un instante el pilar que sostiene tu mundo se derrumba. Pero vuelve, vuelve porque las personas con las que solemos pagar nuestros cúmulos de emociones son las que más nos quieren. Entonces vuelve y reconstruye de nuevo tu mundo, hace un castillo de las ruinas que habías bañado en lágrimas. Incluso, por un momento, en sus brazos lo único que sientes es paz y tranquilidad, que la tormenta ha pasado y ha llegado la calma, aunque no sea así, es eso lo que sientes, y eso es lo único que necesitas.

    Volverás a caer, volverás a derrumbarte, volverás a creer que el mundo está contra ti, y volverás a pensar que no hay nada que hacer con un mundo en ruinas, pero llegará de nuevo esa persona, la que siempre está, y te ayudará a construir un nuevo mundo sobre el que pisar más fuerte.

miércoles, 10 de abril de 2013

Bienvenido a mi mundo




Bienvenido a mi mundo si esta imagen te sacó una sonrisa, bienvenido si te identificaste o si desearías haberte identificado, bienvenido a mi mundo si crees en el amor y piensas que era más fácil cuando eras un niño.

Bienvenido a mi mundo si todavía piensas que el amor verdadero existe, si sueñas con un príncipe que te despierte por la mañana con un beso, bienvenido si en cada "adiós" espera un "quédate" y en cada "hola" un "te echaba de menos". 

Bienvenido si cada día ves a parejas felices que te alegran el día, bienvenido si cada muestra de cariño que ves te hace sonreír, bienvenido a mi mundo si te cogen de la mano.

Bienvenido a mi mundo si caen lágrimas por tus mejillas, bienvenido si hay alguien que te las seque, bienvenido si hacen que te creas lo peor del universo, bienvenido a mi mundo si después tienes alguien que te diga que eres lo mejor.

Bienvenido a mi mundo si cada noche piensas lo peor y cada mañana te enfrentas a un nuevo día, bienvenido si luchas contra tus miedos, bienvenido si disfrutas de lo bueno de la vida, bienvenido a mi mundo si crees que si tienes amor no necesitas nada más.

Bienvenido si valoras tener una persona a tu lado hasta el fin de tus días, bienvenido se deseas tener alguien que te levante cuando te caigas, bienvenido a mi mundo si sueñas compartir canas con el amor de tu vida.

Bienvenido a mi mundo si esta fotografía te saca una sonrisa todavía más grande que la anterior, porque entonces valorarás el amor en el tiempo tanto como yo.



sábado, 6 de abril de 2013

Mamá

No me despierta cada mañana. me muestra la luz de un nuevo día.
No me prepara el desyuno, me da fuerzas para empezar. 
No me lleva al colegio, me muestra el camino a la sabiduría.
No le ayudo a hacer la comida, me enseña a valerme por mí misma.
No me ayuda a hacer los deberes, me ayuda a comprenderlos y a hacerlos yo sola.
No me deja en casa, me lleva con ella a conocer mundo.
No me prepara la cena, me ayuda a terminar el día.
Y no me da un beso de buenas noches, me dice te quiero y m hace soñar con ser una madre como ella.

Te quiero mamá.