Mostrando entradas con la etiqueta muerte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta muerte. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de junio de 2014

La espera ha llegado a su fin

   Nervios y esperanza son los sentimientos que os preceden antes de mirar la nota. Nerviosos por saber cuanto antes si conseguís aquello que queréis, esperanza de entrar en aquella carrera que tanto deseáis, y que lleváis todo bachillerato esforzándoos por conseguir. Pues bien, ya lo sabéis, la espera ha llegado a su fin, pero desgraciadamente no todos os sentiréis igual. Sentimientos de tranquilidad porque todo ha pasado, pero tranquilidad acompañada de muchas cosas: alegría, tristeza, frustración…

    Enhorabuena a aquellos que habéis sonreído al ver vuestra nota, una sonrisa de sueños cumplidos, de esfuerzo merecido, una sonrisa que os hará pisar fuerte allá por donde vayáis, una sonrisa cargada de proyectos y futuro. Incluso puede que hayáis derramado lágrimas de felicidad.

    Pero no todos habéis sonreído, vuestras lágrimas no eran de felicidad, sino de frustración, de tristeza, de pena, de pensar qué habéis hecho mal, en qué os habéis confundido, lágrimas acompañadas de abrazos que no saben cómo animaros, cómo hacer que no os derrumbéis. Lágrimas por no haber llegado por una décima a aquello con lo que soñabais y en lo que habéis puesto tanto esfuerzo.

     No sé si esto os reconfortará, pero sabed que no sois los primeros, que antes de vosotros muchas más décimas puñeteras impidieron a muchos llegar a su sueño, pero se lo impidieron en ese momento, en esa primera oportunidad, no os confundáis, porque si de verdad es vuestro sueño, una nota no os impedirá llegar a él, tarde o temprano lo conseguiréis, no os vengáis abajo pensando que el esfuerzo no sirve para nada, sí sirve. El esfuerzo es lo que os llevará hasta ese sueño, llegar a la Luna no es fácil, pero en cada escalón estás un poco más cerca. No os atasquéis pensando qué habéis hecho mal y mirando atrás, mirad hacia delante, pensad vuestro siguiente paso porque el futuro es vuestro, diga lo que diga una simple nota de Selectividad.


martes, 8 de abril de 2014

La mejor manera de morir es haber vivido

        ¿Cómo tratar el tema de la muerte con un niño si todavía como adultos nos cuesta entenderlo? Quizá el problema sea ese, que intentamos entenderlo, intentamos controlarlo todo y la muerte es algo incontrolable, algo ajeno a nosotros que no avisa. Nos sentimos tan frustrados, tristes y enfadados con el mundo cuando perdemos un ser querido por no haber tenido la oportunidad de despedirnos, nos arrepentimos de haberle dicho esto o no haberle dicho aquello. Ponemos en un pedestal a aquellos que ya no están, y no es que no se lo merezcan después de fallecer, pero, ¿acaso no lo merecían estando con vida? ¿Por qué no le dijiste lo mucho que le querías cuando tenías oportunidad? ¿Por qué esperas y sigues esperando hasta que ya no hay remedio? Cometemos este error todos los días, todos los seres humanos, generación tras generación seguimos cometiendo el error de pensar que la muerte nos avisará, que la veremos venir, que veremos acercarse su túnica negra para amablemente pedirnos que la acompañemos. Pero no, no es así.


            Por eso yo creo que el mejor punto de vista para tratar la muerte con los niños es enseñarles la vida, hacerles entender que para morir tenemos que vivir, y que la vida es amar, respetar y disfrutar. Que no se queden con ganas de hacer algo, de dar las gracias o de pedir perdón. Que no esperen al último momento o a la próxima vez para decir a alguien aquello que desean, porque quizá no haya "próxima vez", y entonces les embargará el sentimiento más horrible y sin remedio: el arrepentimiento.