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sábado, 27 de junio de 2015

Una dura despedida

Ha llegado el momento de decirnos adiós. Tengo que escribirlo porque no me creo capaz de decirte todo esto a la cara. Sabes que lo mío siempre ha sido escribir, soy mucho mejor expresándome en un papel que con las palabras que salen de mi boca.
Se acabó. Pero no te preocupes, vas a estar mejor sin mí, esto puede sonar a tópico, pero en este caso lo digo porque es verdad. Puede que al principio te cueste un poco, puede que al principio me eches un poco de menos, pero será un falso sentimiento. Tu vida son tus amigos, aférrate a ellos, y en menos tiempo del que te des cuenta ya habrá pasado todo y me recordarás muy vagamente como un buen recuerdo. Estás mejor sin mí porque conmigo no estás, no existes, no eres tú. Nos hemos entendido un tiempo pero los dos sabemos que en realidad no nos entenderemos nunca. No te preocupes por mí, estaré mal al principio, lo has sido todo para mí, pero aprenderé a recordarte sin derramar lágrimas, aprenderé a hacer que el recuerdo no duela tanto como duele escribir estas palabras. Cuando te vea por la calle querré ver una sonrisa feliz y sé que la conseguirás sin mí.
Puede que lo que ahora crees que sientes por mí te impida ver todo esto, pero de verdad sé que estarás bien. Aun así, no olvides que te he querido más que a nada y que probablemente nunca pueda dejar de quererte.


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domingo, 28 de septiembre de 2014

Es sabido por todos que la vida no es justa

         Pienso en mi futuro como profesora y no sé decir qué quiero de él, pero estoy bastante segura de lo que no quiero, y es que mis alumnos se lleven de mí un mal sabor de boca como el que yo me he llevado al salir del instituto. Por desgracia, todos en general tenemos tendencia a acordarnos más de las cosas malas que de las buenas, y aunque yo no quiero olvidar todo lo bueno que he pasado en mis años de  secundaria, no puedo evitar que lo primero que venga a mi mente al pensar en el instituto sea la injusticia cometida en mi último año de bachillerato.

            Los seis años que he pasado en el instituto han estado llenos de buenos y malos momentos, pero sobre todo han estado llenos de dedicación, tanto a mis estudios como al centro. He participado en todo lo que se ponía por delante e incluso he organizado actividades. He sido alumna ayudante, mediadora, he participado en los concursos de lectura, en la hora 31, en las actividades deportivas, he tenido buena relación con compañeros y profesores, he sido delegada de clase, me he presentado al consejo escolar… Y después de dar todo esto, cuando más importancia tenía recibir algo a cambio, me descubro dada de lado por todos a los que yo había ayudado.

            Sin embargo, no confundáis mis palabras, pues yo no hice nada de esto esperando algo a cambio, ni estaba pidiendo un favor al reclamar mi matrícula de honor, simplemente reclamaba lo que era mío, y que todavía sigue siendo mío, por el esfuerzo realizado durante todo el curso de segundo de bachillerato, que ya sabemos que no es fácil para nadie. Me he dado cuenta que la vida no es justa, que lo que es mío pueden dárselo a otro, y lo harán, si tienen el poder necesario.


            Lo único que espero es que alguna vez pueda mirar mi instituto y sonreír otra vez por los buenos momentos vividos en él, sin que el recuerdo de una injusticia cometida por otros arruine lo que yo he construido por mí misma.

miércoles, 10 de julio de 2013

Olas perdidas

    ¿Os habéis preguntado alguna vez cuántas olas habrán llegado a la orilla del mar desde que el mundo es mundo? ¿Cuál fue la primera ola? ¿Habrá una última ola? Y si la hay, ¿cómo será? ¿Será acaso especial? ¿Sabremos que es la última? Quizá cada ola que vemos podría ser la última... entonces, ¿por qué nos lo tomamos como si siempre fuera a haber otra ola después? ¿Por qué no aprovechamos cada ola como si fuera la última? ¿Por qué nos limitamos a esperar que llegue otra mejor? ¿Y si no llega?

  Decenas de personas llegan a nuestra vida, cientos de oportunidades, miles de segundos cada día y millones de minutos a lo largo de nuestra vida... todo ello, al igual que las olas, es menospreciado. Esperamos lo siguiente, preferimos coger el siguiente tren, pero ¿qué pasa si no llega otro tren? ¿Qué haremos? No podemos dejar de aprovechar cada oportunidad y cada minuto de nuestra vida como si fuera el último, porque quizá lo sea.


   Por ello, báñate con cada ola que llegue a tu playa y sobre todo, no menosprecies nada de lo que tengas, porque quizás nunca vuelvas a ver la espuma de una ola chocando en tu orilla.

jueves, 23 de mayo de 2013

Graduación 2ºBachillerato



       Septiembre de 2007. Alumnos de 12 años entramos por primera vez a la que será nuestra segunda casa durante los próximos 6 cursos. Somos los más peques, también en altura, y nos sentimos algo indefensos, aunque se nos pasará en un año cuando veamos que estando en segundo de la ESO ya tenemos a alguien por debajo. Llevamos dos años en el instituto y pensamos en que nos quedan 4 más que pasarán lentos, pero luego, cuando lleguemos a segundo de bachillerato nos daremos cuenta de que han pasado mucho más rápido de lo que pensábamos.

  2009. Tercero de la ESO. Ahora sí que nos sentimos importantes, estamos en el que dicen que es el curso más difícil y además nos han puesto taquillas y aulas materia, haciéndonos creer que estamos en un colegio americano de las películas, pero no nos engañemos, seguimos en Rivas Vaciamadrid, aunque para nosotros esto sea como Hollywood. Este años nos vamos a esquiar a Astún con la canción del esquiador que todavía recordamos Jaime.

   Cuarto de la ESO, para muchos es el último curso, pero para todos los que estamos aquí es solo el final de una etapa, una etapa que terminó justo hace dos años con otra graduación. Viaje inolvidable de fin de curso a Roma, con recuerdos que no se borrarán nunca.

   Pasamos a bachillerato y nos presentan a Selectividad, que nos agobiará con la nota y lo que queremos estudiar. Por favor dejadnos respirar, lo único que nos importa este año es que podemos salir fuera del insti en el recreo. A pesar de todo, nos mantenemos firmes a la ley del más vago, ya sacaré buena media en segundo… no sabíamos lo que decíamos.

Y por fin hace unos 8 meses comenzaba la pesadilla de segundo de bachillerato, que como todo sueño, se acaba. Las primeras semanas fueron más tranquilitas y nos recordaban a primero, pero luego llegó la primera semana de exámenes con la evaluación un mes antes que el resto del instituto. Creo que mis compañeros estarán de acuerdo conmigo cuando digo que lo peor era seguir dando clase después de una semana de exámenes. Estábamos acostumbrados a irnos de vacaciones después de que nos dieran las notas. Va pasando el curso y hacemos lo que podemos. Tenemos que estudiar demasiadas horas pero no podemos dejar de tener vida social porque somos adolescentes, y por eso mismo, todos hemos hecho deberes los domingos por la tarde. 

Se va acercando el final. Cuando nos vamos de vacaciones en Semana Santa, sabemos que al volver será la recta final y ya no habrá vuelta atrás, habrá que seguir adelante hasta llegar al día de hoy. 23 de mayo de 2013, nos merecemos un descanso… un descanso que no llegará hasta pasar los exámenes de selectividad, pero cuando acabemos, entonces sí que sí tendremos un verano bien merecido, que sin duda será el mejor verano de nuestra vida.

  En realidad, por un curso tan estresante que haya sido echaremos de menos esto. Echaremos de menos el instituto y sus festivales para celebrar cualquier cosa, a Jaime y su megáfono y echaremos de menos los documentales de Punset en Psicología, con esa música que tanto le gusta a Ángel. Echaremos de menos a Céar y los dioses griegos que tanto hemos traducido con Ana en el aula “Carpe Diem”. Nos acordaremos de Luis cada vez que oigamos hablar de la monarquía o de Molinero cada vez que veamos alguna obra del gran Giotto. Echaremos de menos el Magic Finger de Joaquín y sabremos gracias a Olga que después de la tempestado viene la calma, y no hay nada peor después de selectividad. Por último tenemos que agradecer a Ángel todo lo que todo lo que se ha preocupado por nosotros y pedirle perdón por la guerra que damos.

   También agradecemos a alguien que ya no está, pero que siempre estará con cada uno de sus alumnos, todo lo que hizo por nosotros y por este instituto. Y cuando alguien pregunte en el futuro quién fue Julio Pérez, nos sentiremos orgullosos de decir que fue el que hizo posible todo lo que disfrutamos cada día de lunes a viernes.

   Antes de acabar decir a nuestros propios compañeros que mucha suerte en vuestro futuro y que por desgracia, se nos ha acabado el chollo de ser los más mayores, porque el año que viene volveremos a ser unos novatos.



JÓVENES RIPENSES, EXMORADORES DEL IES PROFESOR JULIO PÉREZ, ALEA IACTA EST, LA SUERTE ESTÁ ECHADA.




miércoles, 17 de abril de 2013

Cúmulo de emociones

  Uno de esos días que sientes un cúmulo de sentimientos indescriptibles dentro de ti. Algo que ni tú mismo sabes explicar... "¿Qué es esto? ¿Por qué me siento así?"

   Sabes qué ha pasado en el día, desde que te has levantado, y no encuentras una razón por la que puedas estar así... Quizá sea ese el problema, quizá no haya "una" razón, quizá sa una acumulación de razones qye has ido soportando, pero sin llegar a superarlas. Por eso llega el día en que salen fuera y te confunde a ti mismo, no caben dentro de ti y explotan hacia fuera, haciéndote consciente de su existencia. Salen la ira, la tristeza, la furia, la pena, la frustración... Incluso salen lágrimas de tus ojos.

    Entonces llega el peor momento, el momento en el que pagas todo eso con la persona equivocada, con la que no tiene culpa de nada, con la que menos se lo merece. Lo pagas con la persona que poría ayudarte. Le haces daño y te abandona, te abandona por un momento, por un instante que a ti te parece eterno, por un instante el pilar que sostiene tu mundo se derrumba. Pero vuelve, vuelve porque las personas con las que solemos pagar nuestros cúmulos de emociones son las que más nos quieren. Entonces vuelve y reconstruye de nuevo tu mundo, hace un castillo de las ruinas que habías bañado en lágrimas. Incluso, por un momento, en sus brazos lo único que sientes es paz y tranquilidad, que la tormenta ha pasado y ha llegado la calma, aunque no sea así, es eso lo que sientes, y eso es lo único que necesitas.

    Volverás a caer, volverás a derrumbarte, volverás a creer que el mundo está contra ti, y volverás a pensar que no hay nada que hacer con un mundo en ruinas, pero llegará de nuevo esa persona, la que siempre está, y te ayudará a construir un nuevo mundo sobre el que pisar más fuerte.

martes, 9 de abril de 2013

Amistad

Crees que no necesitas a nadie,
y das a todos de lado,
pero luego, cuando te encuentras solo,
y todos te han dejado,
es el verdadero amigo
el que seca tus lágrimas
incluso cuando fue el primero
al que habías abandonado.