lunes, 4 de septiembre de 2017

Lo siento amor

Una vez tuve un sueño,
no importaba nada,
era siempre pequeño.
Desperté pensando
que aún estaba soñando
al verte a mi lado
tranquilamente respirando.
Aún no me había cansado
después de tantos años
que me despertaras por la noche
cuando te oía en el baño.

Lo siento amor, siento haber dejado mi lado de la cama.
Lo siento amor, siento que te gires y ya no esté mi almohada.
Lo siento amor, siento haberme ido cuando menos lo esperabas.
Lo siento amor, lo siento amor, tampoco yo lo planeaba.

Te he sentido a mi lado,
todo este tiempo
en esa fría habitación.
He sentido tus caricias,
oído tu voz
y el latido de tu corazón.
Y ahora sé que en el cielo
no puede haber nada mejor.
Paredes blancas y batas verdes,
sólo pienso en tu ropa de colores.
Siempre me enamoré
de tus estampados de flores.

Lo siento amor, siento haber dejado mi lado de la cama.
Lo siento amor, siento que te gires y ya no esté mi almohada.
Lo siento amor, siento haberme ido cuando menos lo esperabas.
Lo siento amor, lo siento amor, tampoco yo lo planeaba.

Ya no puedo volver atrás,
y estos lo siento no me harán regresar.
Por favor prométeme
que tu sonrisa no se apagará.
Poco importa a donde voy,
demasiadas conjeturas,
ya sabes que yo nunca
he creído esas locuras.
Firma con el amor, llenate de alegría,
abraza los abrazos y vive la vida.
Que no te digan qué hacer, cree sólo en ti misma.
Que la sonrisa de ese niño sea el pilar de tu vida.
Me despido de ti,
solo sepas que contigo,
no pude ser más feliz.

Lo siento amor, siento haber dejado mi lado de la cama.
Lo siento amor, siento que te gires y ya no esté mi almohada.
Lo siento amor, siento haberme ido cuando menos lo esperabas.
Lo siento amor, lo siento amor, tampoco yo lo planeaba.

Cuando tengas canas en el pelo, camines con bastón, cuando tu cuerpo diga no.
Cuando aquello que construimos juntos ya esté asentado en el mundo.
Cuando un día sientas que ya no quieres más, cuando sepas que es tu momento y no quieras caminar.
Cuando ya no quepa más vida en tu corazón,
entonces, y sólo entonces,
reúnete conmigo amor.


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domingo, 23 de julio de 2017

Voy a cuidarte para no echarte de menos

No crees en el amor, si yo te contara 
recordando el ayer cambiándolo por el mañana.
Relación de besos no de bajar bragas, 
querer decirte tanto y mejor no decir nada.
Quiero estar en la calle no en una habitación, 
menos usar la polla y más usar el corazón.
Morirme un poco más por una puta discusión, 
te necesito como el agua y solo bebo ron. 
Gritos, las promesas ya se fueron, 
hay que demostrarlo ya no valen los te quieros.
Esperemos que lo malo no traiga veneno, 
voy a cuidarte bien niña pa' no echarte de menos. 
Levantamos la voz y ya se nos va de las manos, 
si nos queremos por qué coño nos gritamos.
Vamos a hacer que esto dure y que no acabe temprano,
ya no valen perdones por cada vez que la cago. 
Éramos niños jugando hasta que salió la barba, 
la vida es demasiao corta vamos a aprovecharla. 
Quiero que lluevan besos que no reinen las palabras, 
es mejor estar callado pero amar más. 
Vamos a hacerlo coño nada de yo prometo, 
si nos queremos cómo hacemos que brille el respeto.
Voy a gritar te quiero el universo me hará eco, 
vamos a hacerlo bien y compartiremos los nietos. 

Nada de yo si te hablo mal yo te contesto, 
vamos a cuidarnos sin hacer ni un solo gesto. 
Si me quieres de verdad mi corazón yo te lo presto, 
tú solo quiéreme que yo me ocupare del resto. 

Solos tú y yo, dime que haré si te vas, 
ya no me queda nada, solo queda irme con Dios.
Solos tu y yo, dime que harás si me voy, 
ya no vale un "yo pensaba", 
salimos perdiendo los dos. 
Solos tú y yo, dime que haré si te vas, 
ya no me queda nada, solo queda irme con Dios. 

Me estoy quedando sin, tú eres mi cargador, 
si estas tú me la suda lo que haya a mi alrededor. 
Es solo ganas no necesitamos ni sudor, 
en vez de pelearnos vamos a hacer el amor.
Vamos a celebrar la vida yo pago la ronda, 
eres la niña más bonita y eso ya me honra, 
Quiero anillo en los dedos y tu barriga redonda, 
vamos a matarnos a besos y no de otra forma. 
Mírame a los ojos niña y dime que lo harás, 
quiero apagar la lámpara sabiendo que tú estás.
No necesitas celos ya no existen las demás, 
tú y yo delante que mas da lo que digan detrás. 
No voy a cambiar niña aunque nos cierren el grifo, 
no necesito un curro ni un papel de compromiso.
Quiero besar tus labios y tocar el paraíso, 
tú solo piensa el nombre que pondrás para mis hijos. 

Nada de yo si te hablo mal yo te contesto, 
vamos a cuidarnos sin hacer ni un solo gesto.
Si me quieres de verdad mi corazon yo te lo presto, 
tú solo quiéreme que yo me ocupare del resto. 

Solos tu y yo, dime que haré si te vas, 
ya no me queda nada, solo queda irme con Dios. 
Solos tu y yo, dime que harás si me voy, 
ya no vale un yo pensaba, salimos perdiendo los dos.


Eros - Arce

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viernes, 23 de junio de 2017

Discurso graduación

“Reunidos todos los caballeros, Merlín les propuso un nuevo reto: encontrar en un rincón del Bosque Encantado un Trébol Mágico de cuatro hojas que nacería en siete noches, un trébol capaz de conceder suerte ilimitada a su descubridor. Todos rechazaron el desafío que presumían imposible… todos excepto Sid y Nott, que aceptaron enfrentarse al reto. En la ardua búsqueda, ambos descubrirían la gran diferencia entre esperar que llegue la suerte o crear tu propia Buena Suerte”.

Este es un fragmento del libro la Buena Suerte de Álex Rovira y Fernando Trías, tal como nos ha enseñado la universidad, encontraríais más información convenientemente citada en formato APA en la bibliografía de este documento.
Lo que quiero decir empezando así es que creo que todos aquí somos hoy Sid y Nott, todos aceptamos un reto hace 4 años y hoy lo concluimos. No es suerte que hoy estemos orgullosos de nuestro título universitario porque el orgullo se siente cuando es algo que tú has construido. Por eso, creo que hablo por todos mis compañeros cuando digo que hoy no es la suerte lo que nos ha hecho conseguir esto, ha sido nuestro trabajo y esfuerzo continuo durante estos años.
Todos los que salimos de aquí hoy al mundo laboral educativo, salimos con ilusión y muchas ganas de cambiarlo todo. 

Desafortunadamente, generación tras generación, la sociedad se ha encargado de ir paliando esas ansias de innovación y cambio. Dejadme deciros que solo depende de nosotros, solo depende de cada uno de nosotros ser el cambio en nuestras vidas. A día de hoy, me doy cuenta que las metas, cuanto más pequeñas, más recompensa dan. Mi todavía insuficiente experiencia dando clases, y también las prácticas de la universidad, me han hecho ver que, para un maestro o maestra, es suficiente satisfacción llegar a casa un día sabiendo que ese alumno al que se le resistían las multiplicaciones ya las ha conseguido pillar. No os digo que os conforméis con pequeños retos, poneos sueños grandes de tocar el cielo, pero mientras los alcanzáis, aprended a disfrutar de los pequeños logros.

Personalmente, quería ser maestra desde la educación Primaria, cuando vi que los números no eran lo mío y se me pasó lo de ser astronauta. A lo largo de toda mi educación secundaria, he tenido que aguantar a profesores que me intentaban disuadir de mi objetivo: con las notas que tienes es un desperdicio hacerte maestra. Me entristecía enormemente estas palabras de las personas que yo consideraba mi meta, pero gracias a… bueno, gracias a mis ganas e ilusión, o cabezonería, aquí estoy hoy. Y mi pequeña meta alcanzada es poder encontrarme con algunas de estas personas y poder decirles que ya soy maestra, que hoy cumplo mi sueño, y que menos mal que no consiguieron convencerme de lo contrario, porque, a diferencia de ellos, a mí sí me gusta lo que hago.

Me alegraría decir que todos mis compañeros, y no me refiero solo a nosotros, sino toda esta facultad, tiene en su interior la vocación de la enseñanza, pero desgraciadamente no puedo hacerlo. Espero que algún día, todas las personas en esta facultad, y no me refiero solo a los alumnos, entren (y también salgan) con las ganas de enseñar a flor de piel.

Hoy, hemos concluido un reto, pero ya sabéis que cada vez que una puerta se cierra se abre una ventana. Hoy empezamos algo mucho más grande, y hay que aprovechar todas esas ventanas que se abren. Volviendo a la suerte de la que os hablaba al principio, no la busquéis, la suerte no va de ser encontrada, la suerte va de ser creada, la suerte va de crear circunstancias, de no perder oportunidades. Sobre todo, la suerte va de hacer, no de dejar deshecho. La suerte va de arrepentirse de haber hecho y no de lo contrario.

La suerte ni siquiera va de enseñar asignaturas o idiomas en un colegio, la suerte, queridos maestros y maestras, va de enseñar a pensar.




Álex Rovira Celma y Fernando Trías de Bes. (2004). La Buena Suerte. Barcelona: Círculo de lectores.

domingo, 7 de mayo de 2017

Querido diario

Querido diario: 

Hoy en el cole ha pasado algo genial. Bueno, por la mañana ha sido todo normal. El profe nos ha regañado alguna vez y hemos hecho deberes… Ah! Y también hemos visto un video divertido sobre el sistema digestivo. Asier ha dicho algo gracioso, ha dicho que cómo nuestro cuerpo puede convertir algo tan bonito como la comida en algo tan feo como… la caca jajaja.

En inglés hemos contado cosas del fin de semana y ha sido guay porque justo este fin de semana ha venido mi hermano que ya no vive en casa y le echo de menos. Hemos jugado a un juego que había que decir algo que habíamos hecho y los demás tenían que adivinar si era verdad o mentira. Yo he dicho lo que hice ayer, que fue jugar con mi hermano en el parque y a la videoconsola, y que le gané un partido al FIFA. La mayoría de mis compañeros han dicho que era mentira, pero han fallado, solo algunos han acertado diciendo que era verdad. 

Pero lo mejor del día ha llegado en el recreo, como siempre me he ido a jugar al fútbol con los demás niños de mi clase. Al principio no hemos hecho equipos y estábamos solo jugando con el balón. Luego íbamos a echar un partido así que Nacho y Darío han sido los capitanes para elegir a los demás jugadores de sus equipos. Y aquí es cuando por fin los demás niños de clase se han dado cuenta de que yo también puedo jugar al fútbol, de que yo también sé jugar. Por fin me han tenido en cuenta como se tienen en cuenta entre ellos. 

Así que lo mejor del día ha sido cuando en el partido de fútbol del recreo, Darío, el primero en elegir a su equipo, me ha señalado y ha dicho: la elijo a ella. 

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miércoles, 15 de marzo de 2017

No con su presencia

Le temía. Le temía muchísimo; creía que nada bueno podía ocurrir cuando él estaba presente. Simplemente rompía toda la magia, creía que haría salir cualquier palabra mal dicha, o que cualquier tontería saldría de su boca para destrozar por completo el momento. Cuando él estaba presente se podía escuchar el canto de los pájaros lejanos o incluso el batir de sus alas. Pero había algo que se escuchaba cuando él estaba presente que le daba más miedo aún: el latido de su corazón. Cuando él estaba ahí, podía escuchar su sangre recorriendo a velocidad increíble todo su cuerpo, cada vez más rápido. No le gustaba nada ese sonido, le crispaba los nervios, por eso intentaba a toda costa hacerlo desaparecer. Cualquier cosa que le ahuyentara: una carcajada, un beso, un abrazo, unas palabras sin sentido, una reflexión en voz alta...

Sin embargo, él persistía, le gustaba estar presente, solo de vez en cuando, apareciendo en los momentos más inesperados, quedándose un rato y marchándose con la siguiente idea que saliera de su boca. Así, poco a poco, apareciendo y desapareciendo, fue como se fue acostumbrando a su presencia. Todavía le molestaba, pero cuando aparecía para estar solo un rato podía soportarlo. Empezó a aguantar que apareciera durante unos momentos y luego echarle de nuevo. 

Con el tiempo, cada vez le molestaba menos, con el tiempo empezó a sentir comodidad en su presencia, empezó a creer que eran buenos momentos también cuando él estaba presente. Ya no le intentaba echar a patadas cada vez que aparecía, ya no le odiaba, sino que había descubierto que podían llevarse bien.

Entonces un día, cuando los nervios ya no aparecían desde hacía tiempo, cuando todo su ser respiraba tranquilidad y comodidad con él allí presente, dos palabras le echaron. Dos palabras salieron de una boca también allí presente, dos palabras que le hicieron huir para traerlo de nuevo en forma de sonrisa.

 Te quiero - le dijo mirándola a los ojos. 

Ella mostró su sonrisa más sincera.


Y así fue  como el Amor se hizo amigo del Silencio.


jueves, 16 de febrero de 2017

Lo que el amor es y no es

El amor siempre está en los pequeños detalles. Está en una pareja que se da la mano mientras va en bici, un día cualquiera, un día porque sí, un día que no tiene nombre ni comercialización, un día que no necesita ser pregonado. Detalles que no necesitan ser anunciados, que no necesitan nada a cambio porque el amor es altruismo. 
Pareja demostrando amor en Mälmo, Suecia.
El amor está en las pequeñas cosas como una sorpresa de esa persona a la que creías que no ibas a ver; ver una película que no te gusta porque su sonrisa te gusta más; un abrazo que llena el vaso cuando lo veías medio vacío; un beso que te regala el mejor despertar. 
Pero el amor es mucho más que una fecha, un beso o una noche de sexo. El amor es también echar de menos, es pensar en esa persona de repente porque sí, es un mensaje de buenos días y es saber que cuando ese mensaje falta no ocurre nada ni se deja de amar. El amor es saber que somos libres, que lo pasamos bien el uno sin el otro, que puede haber secretos y eso no significa que no haya confianza; es saber que aunque te dé una mano puedo dejar la otra libre; el amor es saber que si te abrazo es de verdad y que puedo demostrarte que te quiero sin decirlo con palabras. El amor es volar juntos pero no es compartir las alas, el amor es ayudar al otro a volar más alto; el amor es ponerle alas a sus sueños sin descuidar el cuidado de los nuestros.

El amor es aquello invisible que solo se ve cuando ya no está.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Por primera vez

Sólo con el roce de sus labios escaparon todas mis dudas. Habíamos quedado en ir a su casa, estaba bastante nerviosa, nunca había hecho nada como aquello. Cenamos hablando y riendo y nos sentamos luego en el salón a continuar la velada. Cada vez estábamos más cerca, y sus ojos me miraban deseosos. Cuando por fin se decidió a besarme, todas mis dudas, complejos o preocupaciones desaparecieron. Ni siquiera existían los estereotipos. Mi mente no sabía cómo funcionaba aquello, y mi cuerpo intentaba seguir el instinto. Sin embargo, su mente y cuerpo eran uno, me guiaban con ternura y pasión al mismo tiempo. Yo ardía en deseo, un deseo que no había experimentado nunca antes, algo distinto, por fin me encontraba a mí misma. Yo respondía a todo lo que su cuerpo preguntaba, al igual que el suyo respondía a la torpeza del mío. Me hizo recostarme en el sofá, poniéndose encima de mí, haciendo que mi temperatura corporal subiera desmesuradamente, qué importaba entonces que fuera invierno, en esa habitación el frío no cabía entre las llamas que irradiaban nuestros cuerpos. Me quitó la camiseta, dejándome en sujetador, acariciándome todo el abdomen con una delicadeza asombrosa. Yo acariciaba su cuerpo también, su piel suave, por debajo de su jersey, pero sin atreverme a quitárselo. Sus labios pronto se separaron de los míos, fueron bajando, pasando su lengua por mi cuello, dando besos en cada lunar por el que pasaba hasta llegar a mis pechos, desabrochó el sujetador con una habilidad increíble y agarró mis senos como nunca nadie había hecho antes. Los nervios desaparecieron, en mí ya solo había hueco para el deseo. Quité su jersey con decisión, le desabroché el sujetador y toqué por primera vez, el pecho otra mujer.


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viernes, 25 de noviembre de 2016

Un poco de poesía

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;


no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;


huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;


creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

-

Lope de Vega

jueves, 27 de octubre de 2016

Ahora me toca a mí

Si para mí fue importante no me quiero imaginar para ella. 

Ayer tuve una experiencia, un instante, apenas medio minuto, que ni siquiera sé cómo describir. Trabajo en una academia de inglés, dos horas al día. En el cambio de hora, dejamos a los niños con sus padres y entran los siguientes. Un cambio de turno que apenas dura 5 minutos para todos los grupos. Salgo a la puerta, como cada miércoles, con mi grupo de cuatro niños de 3 años, cuando voy por la segunda niña levanto la vista, y una cara muy familiar me saluda. En ese momento me bloqueo, salen los otros dos niños y yo tengo que irme con mi siguiente grupo, no puedo salir y saludar. Antes de que me vaya, nos sonreímos, y me dice:

— Ya eres profe, ¿eh?

Os parecerá una tontería, algo insignificante, pero, la persona que me decía esto, era la que una vez fue mi profesora. 

No fue solo lo que yo sentí en ese momento, fue más, fue algo mucho más allá. Fue lo que imagino que ella sintió, y fue el deseo de sentir lo mismo algún día. 

Yo sentí una gran satisfacción al darme cuenta que, de hecho, es verdad, soy profe, y he llegado donde quería. También me sentí orgullosa al poder demostrárselo a ella, y que viera que sí, que lo logré. Orgullosa de mí misma al darme cuenta de que ahora es ella la que confía en mí, la que pone en mis manos el futuro de su hija, la que me dio mi futuro para que yo ahora se lo dé a otros.

Esto es lo que sé que yo sentí, pero, ¿y ella? Algún día me gustaría estar en su lugar, ver a uno de mis alumnos llegar donde se propuso. Sentir que de todos los años que ese niño o niña pasó estudiando, diciendo lo que quería ser de mayor, luchando por ello, de todo ese tiempo, una parte fue mía. Una parte, puede que insignificante o puede que crucial, pero una parte será mía, será mi granito de arena en esa persona.

Puede que para muchos no signifique nada lo que estoy diciendo, puede que penséis que es un poco exagerado... puede que tengáis razón. Pero, de todos modos, os deseo que alguna vez pase por vuestra existencia este exgerado sentimiento. 


viernes, 21 de octubre de 2016

El tiempo todo lo(cura)


Qué relativo y a la vez que necesario el tiempo. Para bien y para mal, pasan los segundos, minutos y horas y cuando te das cuenta se han convertido en días, semanas, meses e incluso años. A veces ha pasado tanto tiempo que ni te acuerdas del principio, de cómo empezó todo. Sin embargo, hay recuerdos y momentos en nuestra mente que no tienen fecha de caducidad, que no importa el tiempo que pase que van a estar ahí y los vas a revivir una y otra vez como si hubieran ocurrido ayer mismo. Luego te das cuenta que no, que ha llovido mucho después de ese instante que viviste hace años, pero no importa, el tiempo es relativo.

"Ahora", eso es lo que importa, el presente es lo que estás viviendo, y aunque los recuerdos te persigan y asalten tu mente de vez en cuando, carpe diem, o eso es lo que dicen. El tiempo empieza a contar desde ya, desde que, de repente, alguien te dice que necesita tiempo, que le cuesta estar contigo, que ya nada es lo mismo. Vaya, otra habilidad asombrosa del tiempo, cambiar radicalmente sentimientos de años en cuestión de minutos. 

¿Y ahora? Ahora toca esperar, como casi siempre que algo tiene que ver con el tiempo, implica espera, implica paciencia, implica comprensión, respeto y ese amor forjado a base de acumular horas y días. El tiempo que tiene que pasar trae consigo esperanza, pero también trae consigo latigazos de realidad: briznas verdes de que todo pasará y golpes de saber que nada será igual; caricias de imágenes en las que los dos volvéis a sonreír y dolor de pensar en la última expresión que viste reflejada en sus ojos.

Si hay algo que sabemos a ciencia cierta, es que los sentimientos, como la energía, ni se crean ni se destruyen, solo se transforman. Puede que el tiempo sea capaz de cambiar lo que sentimos, pero igual que no puede crearlo, nunca será capaz de eliminarlo.

La persistencia de la memoria (Salvador Dalí)

jueves, 1 de septiembre de 2016

Odio al odio.

Solo malas contestaciones, solo querer estar sola, solo no saber qué hacer o qué decir, solo aburrimiento, solo frustración. Solo la parte mala. Y es que hay días que solo sale la parte mala, solo lo peor de ti y no hay manera de verlo con otros ojos, por más que lo intentes, por más que intentes hacer que la luz ilumine un poco, te empeñas en apagarla continuamente. Puede ser algo insignificante lo que lo desate, o peor todavía, puedes no saber qué desata la furia que llevas dentro. No saber por qué nada te importa, nada quieres hacer y nada quieres escuchar. No saber por qué has contestado así de mal a tu madre o no has hecho caso a tu padre, no saber por qué llevas horas en tu habitación sin hacer nada pero pensando todo. No saber por qué has hecho de tu día un día de mierda y por qué has hecho que esa persona que te importa aguante lo peor de ti y aún así te diga "no pasa nada". Sabes que no se lo merece, te odias a ti misma por decir cosas que has dicho o hacer cosas que has hecho, solo por un impulso, solo por una razón (probablemente) estúpida que te ha hecho hoy ser solo tu lado malo. No la sonrisa, no la alegría, no los te quiero, no las carcajadas, no nada bueno. Solo lo malo.

Y sin embargo, esto es lo que nos hace humanos... 


 ¿Verdad?

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lunes, 22 de agosto de 2016

Somos el caballo de Troya

Qué bien se nos da hacernos daño. No hablo de hacernos daño mutuamente, que posiblemente también se nos dé mejor de lo que debería, hablo de hacernos daño a nosotros mismos. Demasiado bien se nos da creernos menos de lo que somos, creer que no podemos hacer algo en vez de creernos capaces de todo, creernos culpables de cada cosa que pasa... Qué bien se nos da ponernos tristes aposta, ecuchar baladas en lugar de alegres temazos, forzar las lágrimas en vez de una sonrisa, ver fotos que no deberíamos, leer lo que ya pasó hace tiempo y escribir los recuerdos que deberíamos olvidar. 

Nos ponemos una fuerte coraza a prueba de balas, a prueba de cualquiera que intente penetrarla, pero es que nosotros somos el enemigo, somos el caballo de Troya que ataca la ciudad desde dentro, somos el fuego desde el interior, somos tan listos de no dejar entrar a nadie pero tan tontos de permitir que nosotros mismos nos destrocemos por dentro. De nada sirve nuestra muralla si el problema lo tenemos dentro, de nada sirve si somos nuestra propia guerra, el que ataca y el que defiende, de nada sirve si ambos son la misma persona.

¿Lo peor? Que somos completamente conscientes de ello, sabemos lo que nos hace daño, sabemos lo que no deberíamos hacer, pero así somos, no solo lo permitimos, si no que además somos precisamente nosotros mismos los que lo hacemos. Creemos que nos hará sentir mejor, aunque cada vez que volvemos a hacer alguna tontería acabemos siempre mal, no aprendemos, aquí no. Podemos aprender cuando una cerilla nos quema el dedo, pero no aprenderemos nunca que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos.


jueves, 7 de julio de 2016

El recuerdo palpable de un momento infinito

Cuando sientes tantas cosas que no sabes cómo escribirlas. Llevo media hora escribiendo 5 líneas y borrándolas después, vuelvo a escribir y vuelvo a borrar, a veces hasta las palabras se quedan cortas. Todo el mundo piensa que los "escritores" (y me permito llamarme así por el mero acto de escribir), siempre plasmamos palabras que sentimos, siempre hablamos de nosotros mismos en nuestros textos.


Pues bien, os revelaré algo: no es así. 

De hecho, ahora que siento tanto, ahora que de verdad quiero expresarme, no puedo, no me sale, no tengo palabras para escribir lo que de verdad quiero, lo que siento, es mucho más difícil escribir tu realidad que una alternativa. Podría contar mi historia poniéndole el nombre de un personaje inexsistente y sería mucho más fácil, sin embargo, no es eso lo que quiero. Hoy venía a escribir sobre mí, sobre todos estos sentimientos que se agolpan en mí, sobre estos años en mis recuerdos que no podría borrar ni aunque quisiera. Creemos que las canciones tristes y los recuerdos metidos en una caja nos solucionan la vida, quizá la faciliten, ni siquiera lo sé. Lo que sé es que aunque las paredes de mi habitación vuelvan a ser lisas sin ningún recuerdo, las paredes de mi memoria seguirán siempre repletas de momentos

Porque una fotografía es solo el recuerdo palpable de un momento infinito en nuestra mente.

Y hoy que venía a expresarme de verdad me voy sin decir nada en concreto, me voy tanto por las ramas que al final me caigo al suelo.

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lunes, 20 de junio de 2016

No sé decir adiós

Un beso y una flor, como dice la canción. A nadie nos gustan las despedidas, y menos cuando no sabemos la próxima vez que veremos a alguien. Aun así, es más fácil cuando es una persona a la que dices adiós, al menos sabes qué decir o qué hacer, un beso y una flor. Pero, ¿cómo te despides de un país? ¿Cómo dices adiós a un lugar tan inmenso que no recibe abrazos? Aún sigo pensando cómo decir adiós, a menos de cinco horas de abandonarlo hasta no sé cuándo, aún sigo pensando cómo decir adiós a Suecia. Cómo acotumbrarme a no ver palabras con tantas consonantes; cómo decir adiós a sus letras con puntitos o con circulitos sobre las vocales; cómo decir adiós a las señales con advertencia de renos; a sus días con lluvia por la mañana y sol por la tarde; a sus noches eternas seguidos de sus días sin noches; a su gente fuera de todo estereotipo; a su WiFi gratis en todas partes; a su naturaleza; cómo decir adiós a pasear por un lago helado; a sus hogueras o a sus ruidos en la noche; cómo decir adiós a ver el sol a las 3 de la mañana o desearlo más que a nada a las 3 de la tarde; cómo decir adiós a un país que me ha dado 5 meses de la mejor experiencia de mi vida.

Como muchas otras cosas que tampoco sé hacer, no sé decir adiós, no sé despedirme de un país, no encuentro más solución que, como siempre, plasmarlo en palabras, palabras desordenadas como sentimientos desordenados, como pensamientos descolocados. Así que así me voy a despedir, sin decir adiós, sin promesas de volveré, sin lágrimas, sin abrazos a la nada, sino con palabras. Con palabras de recuerdos, de pensamientos, de cosas que espero no olvidar nunca.

Gracias Suecia, por no dejarte abrazar, sino por abrazarme cada día con cada brisa mañanera.


miércoles, 8 de junio de 2016

Hej då (Suecia 07)

Hoy sí. Hoy se ha acabado una gran experiencia, de momento la más enriquecedora de mi vida. Mi habitación al dejarla se ha quedado bastante vacía, bastante triste y blanca, apática; y no quería que mi adiós fuera con una foto triste y vacía, me despido de mi "casa" con las vistas que he tenido durante 5 meses: mi querido Tybble. Lo he visto pasar por todo tipo de cambios climáticos y siempre ha estado ahí recibiédome con una habitación calentita y buenas vistas desde mi ventana. Son tantos meses, son tantas cosas que han ocurrido, buenas y malas; felices y tristes; cerca y lejos; tantas cosas y tantas personas que no caben en unas palabras. No hay mucho más que decir que no haya dicho ya, simplemente sé que Örebro tendrá para siempre un castillo en mis recuerdos. 
//
Today. Today, a great experience has come to an end, the most rewarding experience in my life. When I left my room it was empty, pretty sad and white, basically apathetic; and I did not want my goodbye to be a sad and empty picture, I say goodbye to my "home" with the views I have had during the past 5 months: my dear Tybble. I have seen it going through all different kind of weather changes but it has always been there for me, waiting with a warm room and good views from my window. So many months, so many things that have happened: good and bad; happy and sad; near and far; so many things and so many people that they don't fit in some words. There is nothing else to say that I haven't already said, I just know that Örebro will always have a castle in my memories.


lunes, 30 de mayo de 2016

En siete días (Suecia 06)

Cuando solo queda una semana, cuando quedan 7 días para terminar esta experiencia, cuando te das cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo 5 meses depués. Mayo ha sido un gran mes, lleno de experiencias buenas y mejores. Un gran viaje que me dio la oportunidad de pisar lo que todos creemos que es otro contienente, que me dio la oportunidad de ver lo diferente que puede llegar a ser todo, lo divertido pero frustrante que es que nadie te entienda, que tengas que expresarte por el lenguaje universal que es el no verbal, la oportunidad de empezar a cerrar una puerta abriendo ventanas a otro mundo. Y además, la oportunidad de pasar un cumpleaños diferente, rodeada de gente nueva, gente de muchos sitios diferentes, la oportunidad de cumplir años en mitad del Mar Báltico, cuando no sabes ni dónde estás, cuando nadie puede felicitarte porque no tienes wifi, cuando es un cumpleaños que ni siquiera sientes como tal de lo raro y especial que es, cuando cumples 21 pero siempre serás la pequeña de la casa. 

Y mayó siguió, siguió siendo un gran mes por una gran visita, una visita que alegra donde va, una visita que es capaz de que en Suecia salga el sol, una visita que no hace falta que te diga la verdad porque solo con mirarte te das cuenta de que ya la sabes. Que no falten las fotos saltando, las fotos riendo, las fotos despistadas, las fotos espontáneas, que no falten las fotos en general. Que todo vaya seguido de una risa, de una sonrisa, o de un mote horrible que solo suena bien cuando ella lo dice. Una visita que, como todas, se hace corta, pero que deja sentimientos para largo tiempo, porque no importa la distancia cuando el Whats App sirve para comer juntas en Gales. 

Y así acabamos aquí, en el último fin de semana de mayo, en el penúltimo en Suecia. Saliendo de fiesta a las 22.30 de la noche, viendo llorar a tus amigas con alguna copa de más, diciendo adiós día sí y día también, viendo partidos de fútbol con un internet que se corta justo cuando el balón se acerca a la portería, cogiendo el paraguas al salir de casa y volviendo con el abrigo en la mano, conociendo gente de cerca estando lejos, y sobre todo, haciéndote a la idea de que, justo en siete días, estaré empaquetando 5 meses en una maleta de vuelta. 


Cuando vuelves a casa a las 3 de la mañana y no es que esté amaneciendo, 
si no que nunca llegó a anochecer.


miércoles, 4 de mayo de 2016

El tiempo es relativo (Suecia 05)

Un mes, Mayo, eso es lo que me queda para poner fin a esta experiencia. Es increíble cómo pasa el tiempo sin darnos cuenta, es increíble todo lo que pueden cambiar las cosas en tan poco tiempo. Unos días en casa y te sientes rara, te sientes fuera de lugar, caras de sorpresa, caras que dicen ¿qué cojones estás haciendo aquí? Pues ahí estaba de visita en casa, y Suecia me ha recibido con un sol espléndido a mi regreso. Me ecantan las sorpresas, y me cuesta decidir si me gusta más darlas o recibirlas, igual que me cuesta decidir si prefiero leer o escribir, estar delante o detrás de la cámara. Esas son las decisiones difíciles en mi vida, ojalá fueran esas las decisiones difíciles en mi vida. Pero a lo que iba, las sorpresas, no siempre salen bien, no siempre con buenos resultados, pero siempre con buena intención. No me arrepiento ni de un sólo momento en esta sorpresa de 3 días, incluso cuando tuve que pasar la noche en un aeropuerto que no correspondía, incluso ahí saqué algo positivo: el olor a mar. Mi sorpresa fue que mi avión aterrizara en Barcelona en vez de en casa, pero bueno, ahí estaba el mar, dándome una bienvenida a mi home country. Abril quizá no ha sido el mejor mes de mi vida, recuerdo un Abril mucho mejor hace 4 años, pero esto no se ha acabado, me quedan muchísimas aventuras por hacer en el poco tiempo que me queda por estas tierras, y tengo que aprovecharlas. La distancia tiene problemas, bueno no, los problemas los hacemos nosotros, y le echamos la culpa a la distancia, pero sabremos seguir, sabremos disfrutar lo que nos queda, porque parece que se acaba, y parece que estos meses fuera de casa, que parecían muchos, se están haciendo pocos. Qué relativo es el tiempo, qué cortas se pueden hacer dos semanas de Marzo y qué largas se pueden hacer dos semanas de Abril.

martes, 3 de mayo de 2016

¿Me perdonas, te perdono, y sonreímos?

Llega un momento en el que las cosas que hiciste creyendo que eran lo mejor te explotan en la cara y entonces te das cuenta de que lo hiciste mal, otra vez. Hemos hecho cosas mal, todos, tú y yo, yo y tú. Hay cosas que hemos hecho mal que nos impiden seguir adelante, pero aunque parezca que adelante es una sola dirección, adelante tiene muchas opciones en verdad. Sobre todo si le añades tiempo, si le añades respeto, si le añades cariño, si le añades amor. Adelante tiene muchos caminos alternativos que no terminan en el mismo sitio, o sí, eso depende de si crees en el destino, aunque algo me dice que tú haces tu destino y no crees que ya viene escrito. Sea como fuere, he hecho cosas mal, y hoy estoy pidiendo perdón. Hoy también te perdono por las que tú has hecho. Hoy quiero que el tiempo cure nuestras heridas, pero sin echarles sal, sin que escuezan, quiero que las cure con nuestra ayuda, con todo el tiempo que nos hemos querido y que siempre nos querremos. Hoy quiero ir adelante en todas direcciones y solo saber el destino cuando haya llegado a él, no quiero una meta, no quiero un objetivo, solo quiero el camino que voy a tomar ahora. Y quiero que tú también cojas tu camino, el que quieras, quizá se cruce con el mío, quizá no, pero estoy segura que haremos que se encuentren tarde o temprano, de alguna manera, quizá no de la que esperas, quizá no de la que yo espero, pero se encontrarán. Quizá nuestros caminos solo vayan a cenar dentro de 5 años y se vuelvan a separar, o quizá no les guste el menú y ni siquiera aparezcan. Quizá alguno de nosotros se desvíe por el camino, quizá encuentre un atajo y llegue antes o quizá algo nos retrase. No me importa, no quiero saberlo, no quiero decidirlo, solo quiero ahora. Quiero que ahora nos digamos todo, no quiero aparecer en un vídeo del Hormiguero sobre experimentos sociales, no quiero quedarme con cosas que nunca te dije. Quiero todo. Lo sé, tú también tienes que quererlo, por eso el tiempo nos ayuda, quizá yo lo quiera ahora, quizá tú mas tarde, o quizá sea al revés, pero lo quiero, me quiero y te quiero.

Por eso, por nuestros caminos, por todo lo que hemos hecho mal pero sobre todo por todo lo que hemos hecho bien, ¿Qué me dices? ¿Me perdonas, te perdono y sonreímos?