miércoles, 3 de junio de 2015

Lágrimas

Se puede llorar de muchas formas. Se puede llorar de alegría, de tristeza, se puede incluso llorar de emoción, llorar de alivio o de miedo. Las lágrimas salen de nuestros ojos con una composición distinta cada vez que lloramos. Son lágrimas amargas cuando perdemos a un ser querido, pero son lágrimas acarameladas cuando nos reencontramos con alguien a quien echábamos de menos. Se puede llorar por muchas razones, sin embargo, Lúa ha descubierto una nueva. Hoy lloraba y no sabía por qué, no estaba triste, no lloraba por una muerte, no lloraba de risa ni tampoco estaba asustada. Aún así, las lágrimas resbalaban por sus mejillas. No sabía por qué lloraba, ella estaba contenta, tiene una familia a la que quiere, unas amigas que venera y un novio al que adora. Entonces se ha dado cuenta. Lúa lloraba de amor. Sí. También existen las lágrimas de amor. Su composición es más compleja que ninguna: albergan la posibilidad de perder a alguien, miedo a que algo salga mal; tienen alegría, pero también tienen tristeza. Hoy Lúa se ha dado cuenta, ha descubierto que se puede llorar de amor, y aunque sea llorar, son las lágrimas más dulces que ha probado nunca.



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miércoles, 6 de mayo de 2015

Un primer día

Primer día. ¿Cómo se supone que se supera un primer día? Nadie te da un manual antes de llegar a un nuevo lugar para explicarte cómo tienes que actuar, a quién dirigirte o a quién no. Todo el mundo te da consejos sin fundamento que al final probablemente no seguirás. Sólo escuchas a aquellos que crees que tuvieron tu misma experiencia pero aún así es posible que no hagas mucho caso ya que tus nervios te cierran los oídos.
Llegas a tu mesa, estás nerviosa porque no sabes cómo reaccionar. Se supone que estás ahí por todo lo contrario, que te pagan por saber, y por saber qué hacer. Pero tú no estás ahí porque te paguen, estás ahí porque amas lo que vas a hacer, estás ahí por vocación, estás ahí porque te salió una sonrisa la primera vez que un niño te llamó profe cuando apenas eras una joven dando clases particulares.
Estás aquí porque eres maestra. Y no, puede que no sepas cómo reaccionar, puede que no sepas muy bien qué hacer o cómo superar el primer día, pero lo que sí sabes es enseñar. Eso lo tienes claro, y si sabes enseñar a tus alumnos cómo afrontar otros problemas, puedes enseñarte a ti misma cómo superar este. No es lo mismo, es verdad, enseñar a los demás es difícil, pero es más difícil enseñarse a uno mismo.
Sin embargo, cuando tus nuevos 25 alumnos entran por la puerta de clase, te sonríen y alborotan el silencio que reinaba en el aula, todos tus nervios y todas tus inseguridades se disipan. ¿Por qué? Porque eres maestra, porque el aula es tu casa, los alumnos son tu vida y el enseñarles es tu mayor meta cada año. Enseñarles a vivir, a ser mejores personas, a desarrollarse como seres humanos, enseñarles conocimientos pero también educarlos. Educarlos en valores, darles la educación que todo niño merece y que a todo adulto se le olvida.
Y así pasa tu primer día, sin apenas darte cuenta, y esperas con inquietud el día de mañana, donde gracias a tu esfuerzo podrás seguir cumpliendo el objetivo de tu vida: ser maestra.

Publicado en The Idealist: http://www.theidealist.es/un-primer-dia/

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viernes, 24 de abril de 2015

Antes buscabas sellos, ahora buscas Wi-Fi

    ¿Recordáis cómo era recibir una carta? Sí, una carta, en papel, ¿os suena? Folios llenos de palabras escritas a mano, nada de límite de caracteres, nada de autocorrectores o mensajes instantáneos. Cartas de verdad, de las que tenías que esperar días, o incluso semanas para saber si habían llegado, de las que no tenía un inmediato doble tick azul. Cartas que hacía ilusión enviar, cartas que mantenían nuestra incertidumbre preguntándonos si habría llegado, si se habría extraviado o si el cartero la leería antes que el destinatario. Cartas que hacía ilusión enviar, pero que hacía todavía más ilusión recibir, abrir el buzón y que pusiera nuestro nombre, ver el remite y quizá sonreír. Que llegara tu madre y te dijera: "Había esto en el buzón para ti". ¿Qué es ahora el buzón? Un sonidito proveniente de algún dispositivo, un sonidito que ya casi ni nos hace ilusión escuchar, que incluso a vaces silenciamos durante un año porque no queremos más mensajes instantáneos, tenemos demasiados. No era así con las cartas, nunca nos hemos hartado de recibir cartas, ni nos hartaremos nunca, porque desgraciadamente cada día se envían menos. Ahora buscamos el símbolo de Wi-Fi, no buscamos un buzón; preguntamos si hay internet, no si venden sellos; marcamos un número y esperamos 3 toques, 4 como mucho, nada de esperar semanas para recibir una respuesta, ¿estamos locos?

     Pues sí, lo estamos, deberíamos estarlo, ¿Quién en su sano juicio no querría recibir ahora una carta? ¿De verdad no te haría ilusión salir al buzón y que hubiera una carta inesperada? A mí sí, ¿loca? Puede que no sea la palabra, nostálgica, romántica... otros lo llaman cursi. Sólo sé que en cuanto tenga la oportunidad enviaré una carta desde lejos y hasta muy lejos, que cruce fronteras, que tarde semanas en llegar, y lo único que lamentaría sería no poder ver tu cara al abrir el buzón y ver tu nombre en el destinatario.


Publicado en The Idealist: http://www.theidealist.es/antes-buscabas-sellos-ahora-buscas-wi-fi/

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martes, 10 de marzo de 2015

El mundo en que vivimos

Yo me despierto en una ciudad a las afueras de Madrid, cuando subo la persiana puedo ver campo y montañas, algo que la gente del centro tiene más difícil. No tengo problemas para encontrar desayuno, lo tengo tan fácil como abrir la puerta del frigorífico. Aunque ya llega la primavera, todavía hace frío por las mañanas, me abrigo bien y me dispongo a ir a la Universidad. Para mí es posible cursar estudios superiores, aun siendo mujer, aun siendo algo cara la Universidad, y no solo eso, además puedo estudiar lo que quiero. De camino a la Universidad en el metro me doy cuenta que hace ya rato dejamos el campo atrás. Metros por encima de mí solo se alzan edificios altos y mucho tráfico provocando este aire contaminado que respiramos. En clase puedo disfrutar de conexión a Internet y casi un ordenador para cada alumno. Todos los días después de la Universidad puedo ir a estudiar inglés en una academia y a jugar a voleibol en un club cercano a mi casa. Dispongo de todas las facilidades que necesito y aun así hay días que me quejo, hay días en los que lloro y tengo problemas. Problemas del primer mundo.

Ahora imagino la vida de otras personas, niñas que se levantarán cada día con la salida del sol porque su casa no es de cemento, niñas que tendrán que andar kilómetros para conseguir agua o para ir a la escuela, en el caso de que siendo mujeres no se queden en casa y puedan estudiar. Niños que mueren cada día de hambre en el mundo mientras nosotros nos compramos otro coche porque el anterior se nos ha quedado pequeño. Mientras nosotros contaminamos nuestro aire hay personas en el mundo luchando por respirar. Mientras unos cobran 1 euro al día fabricando cosas de forma masiva y otros las compran, hay unas terceras personas que se enriquecen con toda esa miseria. Para que nosotros compremos barato otras personas trabajan durante más de 12 horas seguidas.

Claro que siempre hay alguien por encima, esa gente que tiene millones, que con solo una parte de su sueldo se abastecería con comida a millones de personas. Y es que la riqueza n el mundo está muy mal repartida. Los que son ricos en naturaleza no tienen recursos para explotarla, entonces los que tienen recursos van y no solo explotan la tierra sino que explotan también a su gente y se aprovechan de ellos.

Qué pasa con los preciosos parajes naturales que estamos destrozando, qué ocurre con los boques que estamos quemando. Estamos quemando vidas, estamos quemando cientos de especies animales que viven entre sus árboles. Ahora una ardilla no podría cruzar España de árbol en árbol, podría cruzar Europa entera de coche en coche.

Si se nos rompe el móvil, compramos otro; si se nos estropea la lavadora, compramos otra; si nos rayan el coche, lo pintamos; si se nos gasta la pintura, compramos más; ¿sabéis el problema? No podemos comprar otro planeta si destrozamos este, no tenemos otro mundo si este se nos gasta. No pensamos lo que hacemos porque pensamos que siempre tiene solución, creamos los problemas pensando que ya encontraremos la solución, en vez de intentar no crear problemas. Y este problema tiene difícil solución, porque como no nos concienciemos de que el planeta se nos muere, le enterraremos antes de lo que quisiéramos, y nosotros iremos con él.


Este mundo que habitamos es un planeta singular, es un lugar tan dispar que no lo sabemos aprovechar. Como se dice siempre cuando vas a un lugar, deja todo tan igual que no se note que has estado. No deberíamos tratarlo como una herencia de nuestros padres, sino como un regalo para nuestros nietos. 

lunes, 12 de enero de 2015

Puedo escribir los versos más tristes esta noche

                          20
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca. 

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos
           árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis
          brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


- Pablo Neruda -


domingo, 28 de diciembre de 2014

Nos guste o no, es Navidad

     A muchas personas no les gusta la Navidad, opinan que ablanda los corazones y que la solidaridad y el amor son sentimientos de todo el año, no van por épocas. Opinan que las personas no son ellas realmente en Navidad, que la gente que es solidaria lo es siempre y los que son cariñosos o desean decir te amo lo hacen independientemente del mes en el que estemos.

    Estoy de acuerdo, en parte. Claro que son sentimientos de todo el año, claro que las personas cariñosas pueden serlo siempre y claro que la solidaridad está presente sea el mes que sea. Sin embargo, creo que es necesario, no tiene por qué ser la Navidad, pero creo que el ser humano necesita una época en la que exprese más que nunca, en la que pueda soltar lo de todo el año. La Navidad no está hecha para las personas solidarias, cariñosas o que expresan su amor normalmente. Todo lo contrario, la Navidad está hecha para esas personas tímidas, hurañas o vergonzosas, está hecha para aquellas personas a las que no les sale un "te quiero" sin un empujoncito, está hecha para aquellas personas que durante el año no encuentran el momento de hacer un acto solidario, aquellas personas que desgraciadamente necesitan una razón para hacerlo. 

     Igualmente podría ser otra época del año u otra razón, pero ha sido así, ha sido a finales de año y ha sido la Navidad. Ha sido diciembre, ha sido el momento de hacer el balance del año, el momento de desear un año nuevo igual o mejor que el anterior, bueno igual no, siempre mejor. Ha sido el momento de reunir a la familia, el momento de reencontrarse con seres queridos. A lo mejor también la Navidad es el empujoncito para pedir perdón, ese perdón que nos cuesta tanto el resto del año, el empujoncito para recuperar viejas amistades. Ha sido diciembre y la magia del invierno, ha sido la nieve y el frío que te empuja a quedarte en casa, rodeado de un buen fuego y de las personas allegadas. Ha sido la Navidad y el poner el árbol con tu familia mientras escuchas villancicos, ha sido el momento de revivir tradiciones, el momento de dar regalos y el momento de recibirlos. Ha sido finales de año y el espíritu de empezar uno nuevo, el momento de tomar las uvas discutiendo con tu familia en qué canal verlas, y el momento de reír a la 1 de la mañana cuando llegue el año nuevo a Canarias.

     Nos guste o no, es Navidad, es invierno y es diciembre. Y ya que todos los años de nuestras vidas viviremos esta época, va a ser mejor que nos vayamos acostumbrando.


Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo.