domingo, 10 de abril de 2016

Modo multijugador

Echaba de menos el modo multijugador. No ese en el que te conectas tú solo a un ordenador y el otro jugador está muy lejos, o muy cerca, pero no sabes dónde. No, echaba de menos el modo multijugador, el cercano, el que tenía dos mandos conectados a una misma fuente, dos cables que llegaban al mismo puerto y que los unía sin ni siquiera tocarse entre ellos. Ese modo multijugador en el que elegían si ser un equipo o jugar uno contra otro, ese modo multijugador en el que hablaba a su compañero (o contricante), le gritaba y le pegaba si le ganaba. Ese modo en el que todavía podían reírse juntos. Ese modo en el que la pantalla preguntaba uno o varios jugadores y la respuesta era siempre dos. Ahora echa de menos ese modo. Ahora la respuesta es siempre uno, un solo jugador, modo historia. ¿Qué historia? Su historia la escrbía estando con él, su historia la escrbía con el modo multijugador, no le gusta una historia de solo uno. No quiere volver a jugar, no quiere volver a ver esa pregunta en la pantalla mientras la respuesta sea solo uno. Se le agotaron todas las vidas, los corazones de la pantalla fueron desapareciendo hasta dejarla bajo mínimos, y así acabó su historia, así llegó hasta que no se podía más. Ahora se da cuenta de lo que echa de menos, ahora se da cuenta de que no quería jugar con otra persona, ahora se da cuenta de que el modo multijugador solo lo quiere con él. Ahora... Ahora ya es demasiado tarde, ahora las vidas están agotadas, ahora sus corazones no se rellenan más, sin embargo, sí lo hacen los de él. Ella pensaba que lo que quería era jugar con más gente, probar otros juegos, visitar otras fuentes que la unieran a otros cables. Durante un tiempo fue así, durante un tiempo parecía feliz rellenando vidas, consiguiendo corazones rojos. Pero solo duró un tiempo, y ni siquiera era real, poco a poco sus vidas se han ido acabando hasta quedar lo mínimo que la mantiene, y se da cuenta de que no las puede rellenar con nadie más que no sea él. Sin embargo, él aprendió a jugar sólo, aprendió a conectarse a otros puertos, y ahora ha aprendido que el modo multijugador tiene más de un dueño, ha aprendido que también funciona con otra persona, él ha podido recuperar sus vidas jugando en equipo con alguien más. Y, ahora que ya es tarde, ella se da cuenta de que no podrá conseguirlo nunca, no será capaz de encontrar nadie con quien jugar. Ella no quiere el modo historia, no quiere un solo jugador, lo quiere a él. Y ahora se da cuenta de que fue estúpida, de que no puede tenerlo todo, de que cometió un gran error, se da cuenta de que sin él, sus vidas no se recuperarán. Pero también sabe que, lo que le queda, tiene que usarlo, al menos tiene que decírselo, al menos él tiene que saberlo. 

Y después, solo podrá hacer una úlima cosa: dejar de jugar al juego del amor. 

viernes, 8 de abril de 2016

Still pretty?

She was so beautiful, everybody said that. All people telling her all the time she had to be a model, she had to do some adds, she was born for that. She didn't feel like that at all, she was pretty but that wasn't her goal in life. She was more than that and nobody recognised  it. She wanted to be a journalist, a normal, good and respected journalist. However, TV dones't understand about that, when they see a pretty face and a nice body everything they see is a hot girl for stupid programmes. So many hardships to fulfill her dreams, so many bad feelings, so many bad people that the only solution was to end it. How? She ended with her own life, and she just wrote one thing before she died: Am I still pretty?

domingo, 3 de abril de 2016

Pisaremos los charcos (Suecia 04)

Qué solos nos sentimos después de estar acompañados, qué grande vemos el espacio que antes ocupaban los demás, qué vacía una habitación cuando el sitio para dos es solo para uno, que triste usar en soledad lo que antes fue compartido, qué eterno es el silencio cuando nadie lo llena de palabras, qué fácil es darle al play para matar las palabras que no se dicen, qué estúpidos nos sentimos diciendo adiós con tristeza en el corazón, qué pequeños somos cuando a nuestro alrededor todo es infinito, qué sencillo me resulta echaros de menos ahora mismo.
Al parecer, una habitación de 18 metros cuadrados no solo es capaz de albergar a dos personas conviviendo durante muchos días, es capaz de mucho más. Es capaz de guardar secretos, sonrisas, besos de buenos días, risas de medio día, abrazos de media noche, regalos debajo de la almohada, declaraciones de amor en las paredes, colchones por el suelo, sábanas sucias, toallas olvidadas, zapatos de verano, abrigos de invierno, diademas y maquinillas de afeitar, regañinas en el baño, comida de la cocina, sujetadores y calzoncillos, lágrimas y discusiones, amor de amores y amor de amigas. 
A falta de 2 meses y medio para volver a casa Suecia decide sacar el sol durante una semana para ponerse a llover durante un mes. Está triste porque sus estudiantes Erasmus no van a estar aquí para siempre, se irán, volverán por donde han venido. Sin embargo, todos esperamos que no se cumplan las predicciones y que nos vuelva a sonreír, estaba más guapa cuando dejaba entrar al sol a través de las nubes, cuando dejaba mostrar su precioso cielo azul. A falta de 2 meses y medio y después de 3 semanas en compañía de dos de las personas más importantes en mi vida, todo se hace duro y llevadero a la vez. Es sorprendente la capacidad que tenemos para sentir cosas tan diferentes a la vez. 
Pero lo positivo suele ganar cuando se trata de mí.. "you may say I am a dreamer, but I am not the only one". Optimista me llaman otros, no sé, simplemente hay que ver el lado bueno de las cosas. Y el lado bueno es esta gran experiencia que además he podido compartir durante unos días con gente de mi vida diaria, no la de ahora, la de siempre. A falta de 2 meses y medio me quedan aún muchas cosas por vivir, y no pienso dejar que unas gotas de lluvia arruinen el momento, simplemente saldremos a bailar y pisaremos los charcos. 

viernes, 11 de marzo de 2016

Nuestro hogar no es un lugar (Suecia 03)

Qué bien se está cuando se está bien. Y qué bien sienta tener algo de casa cuando estás tan lejos de ella. Y cuando digo "algo" quiero decir "alguien". Completé un mes de febrero con sorpresas demasiado buenas y con demasiado frío. Y es que da igual las sospechas que tengas de que va a pasar algo que cuando de verdad pasa no solo llena tus expectativas sino que las hace rebosar. Gracias por aquellos escasos dos días rodeadas de nieve y recibiendo los abrazos y sonrisas que ya vuelvo a echar de menos. 
Y luego llega alguien a quien ves demasiado mayor, y con el que te das cuenta de que tú también eres ya demasiado mayor, y te das cuenta en esos pocos días viviendo con tu hermano en una habitación de residencia de estudiantes a miles de kilómetros de donde deberíais estar, en esos días te das cuenta de que sois mayores, y que nunca volverás a vivir con él. No habrá peleas por el sitio en el sofá, por el mando de la televisión, por quién usaba el ordenador después de comer cuando los dos lo queríais (sí, aunque parezca increíble, antes solo había un ordenador en casa); el caso, que ya no habrá más convivencia de hermanos, que las cosas han cambiado.
Continúa febrero, un mes que parece corto pero cunde mucho, será por ese día 29 que ha decidido aparecer este año. Qué bonitos los días 29 de febrero, qué sencillos, que racionales, lógicos y científicos y sin embargo qué bonitos y misteriosos, y qué ilusión me hacían cuando eran pequeña, y qué pena me da que este año ni siquiera me di cuenta de que era bisiesto hasta que me encontré con un 29 de febrero. Pues este febrero corto pero intenso lo cerramos con una aventura más en esta mayor aventura que es el Erasmus. Un viaje en tren, una ciudad nueva y unas habitaciones de hostal con 7 países que se han convertido en personas para hacerse mis amigas en estos meses. Gotemburgo, Göteborg o Gothemburg; y así me doy cuenta que vaya manía tenemos con traducir todo, hasta los nombres propios. Una bonita ciudad, un bonito paseo en barco por un bonito atardecer en unas islas. 
Y luego, sin que te des cuenta estás en Marzo, en el mes de la "primavera", un mes que queda inaugurado por una buena nevada y grados por debajo de cero. Según bajaban los copos de las nubes, su mensaje parecía ser: Bienvenida a Suecia, aquí la primavera llega un poco más tarde. Pero qué alegría da saber que el sol no piensa lo mismo, que media hora más de luz se nota tanto, que a las 7 de la tarde todavía veas resquicios de luz (no de sol). Y aunque parece que aquí el frío tarda más en irse y que a la nieve le gusta quedarse, el sol sigue saliendo todos los días luchando por colarse entre las nubes que algunas mañanas se resisten a dejarle pasar. 
Y así llego a los dos meses de mi estancia, y te das cuenta de que tus sentimientos son contradictorios todo el tiempo: esa sensación contradictoria de que llevo aquí mucho más y a la vez parece que llegué ayer; esas ganas de que esto dure para siempre y a la vez de volver a casa; ese sentimiento de echar de menos y a la vez de independencia requerida.
Pasen dos meses o dos años, salga el sol o no, haga frío o calor, esté a mil kilómetros o a siete mil, hay algo que nunca va a cambiar, algo que siempre se sentirá igual: nuestro hogar no es un lugar, nuestro hogar es donde están las personas a las que amamos. 

domingo, 7 de febrero de 2016

Away from home (Sweden 02)

Sometimes you feel alone, sometimes you are so far away from home that you forget how it is. Really? Of course not. Nobody forgets how home looks like, nobody forgets how it feels to sit down on your sofa, smell the food made by your mom or watch TV with your brother. Nobody forgets any of these little things of life, which are, indeed, the things that turn a life into YOUR life.

When you are far away from home you discover other kind of things which make your life even more interesting, you discover snow all the time, the green grass, the cold, the rain, the people, different languages, etc. When you are away from home you discover that there are a lot of many things that turn your life into a new adventure. Of course you miss home, but you learn to transform your surroundings into your home.

Three weeks away from home are enough to realise that the world you knew before was just a little piece of the real world. The world you knew is just a drop in an ocean. You know new people, and you discover yourself in so many countries at the same time that you don’t know where you are. I am not just in Sweden, I am in all the countries of those who I have met here. I am travelling from one place to another just in one conversation.

Thank you my life for giving me this opportunity; thank you my life for showing me how big the world is; thank you my life for teaching me a language in which I can communicate with so many people; thank you my life for giving me the gift of using the words.

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miércoles, 27 de enero de 2016

Casi dos semanas (Suecia 01)

3000km. El hecho es que la distancia es sólo física, pero existe otro tipo de distancia, la que tú sientes dentro, no los kilónetros que tengas que recorrer para volver abrazar a algunas personas.

Es una nueva etapa en mi vida, 5 meses que estarán llenos de aventuras, gente nueva y experiencias. Pero también soledad. No todo en la vida es diversión. Cuando llegas a tu habitación la primera noche, sabiendo que no dormirás con la puerta abierta, porque fuera no está el hall y la habtación de tus padres, fuera solo hay más habitaciones de extraños que aún no conoces. Cuando te vas a dormir la primera noche, cuando te despiertas la primera mañana, entonces es cuando llega ese sentimiento por primera vez. Por primera vez te das cuenta de que estás rodeada de gente pero sola, que tendrás que enfrentarte a todo sola. Que serás tú la que se despierte sola, haga el desayuno y se lo tome sola en una cocina compartida con vecinos fantasma que solo ves de vez en cuando. Claro que conoces gente nueva, claro que haces nuevos amigos y lo pasas genial. Pero igualmente, siempre tienes ese vacío que solo llenan los de siempre, que solo lo llena tu hogar. 

Es curioso cómo dependemos de la tecnología, pero os diré una cosa: cuando estás lejos de los tuyos dependes aún más. Cuando llegas a la habitación la primera noche y no consigues internet, cuando no puedes comunicarte con nadie porque no tienes conexión con el mundo y cuando aún no conoces a nadie, es entonces cuando experimenté la verdadera soledad. Me avergüenza pensar que dependo tanto de esta comunicación instantánea pero por otro lado pienso que sin ella, la distancia que sentiría no podría ni medirse. Pero no me avergüenza reconocer lo que sentí, no me avergüenza reconocer que las lágrimas rebalaron por mis mejillas, que me sentía sola, que no podía contar con nadie, que estaba lejos de todo y de todos. Lloré, sí, lloré mi primera noche cuando no tenía a nadie a mi alrededor. Pero no me rendí, quitándome las lágrimas seguí adelante, estresada, triste, contenta y con todos los sentimientos a la vez en una explosión de estados que no puedo ni enumerar. Entonces aparece la salvación de todos los que estamos lejos de casa: Skype. Amo las cartas, soy muy melancólica, romántica y me encanta escribir, pero bendito Skype. Ver las caras de los tuyos a tanta distancia y sentirlos cerca no tiene precio. Lo siento por el papel y las palabras que tanto me gustan, pero si tuviera que elegir, ahora que estoy tan lejos ganaría la tecnología. 

Todo cambia cuando llevas dos semanas aquí. Y si no he escrito antes es porque estás realmente ocupada todo el tiempo. Conoces gente, y conocer gente implica que no sabes absolutamente nada de esas personas, que tienes que empezar de cero con ellas, y eso es muy difícil pero muy mágico a la vez. Empiezas a emplear tiempo en cosas que antes no hacías como ir a la compra, hacer la colada, hacerte todas y cada una de tus comidas, limpiar todo inmediantamente después de usarlo porque es común y no eres la única que las usa, etc.

Casi dos semanas en Suecia, nieve, frío, nueva universidad, nuevo entorno, nueva gente; en definitiva, nueva vida. Nuevas experiencias para escribir en el libro de nuestra existencia. 


PD: Caminar por un lago helado también es algo nuevo para mí.